Investigadores de la Universidad de Oxford determinaron que una gran proporción de adultos convive con hipertensión sin recibir diagnóstico ni tratamiento. El estudio examinó los registros médicos de los participantes del programa Our Future Health. Los resultados señalan que la falta de control sobre dicha condición sigue siendo generalizada.
Más de un tercio de los evaluados cumplió con los criterios de hipertensión fijados por la Organización Mundial de la Salud. Las tasas mostraron variaciones notorias según la edad de los pacientes.
La afección apareció en un 15% de las personas de 18 a 39 años, pero subió al 71% en los mayores de ochenta años. Además, el problema resultó un 50% más frecuente en los hombres.
Nuevo estudio
Casi el 59% de los hipertensos identificados desconocía su diagnóstico. Esos pacientes carecían de antecedentes clínicos al respecto y no tomaban fármacos para bajar la presión arterial. Incluso entre quienes recibían medicación específica, la mitad seguía registrando valores iguales o superiores a 140/90 mmHg.
Los especialistas advirtieron que las pautas clínicas vigentes dificultan la detección oportuna porque exigen varias mediciones previas. Wenyu Liu, autor principal del trabajo, remarcó las falencias médicas. "Aunque la hipertensión es en gran medida un asesino silencioso, el enfoque actual para detectar y tratar el problema no es adecuado", afirmó.
Qué se puede hacer
El estadístico agregó que la dificultad abarca a todos los grupos demográficos evaluados. "Incluso entre los adultos más jóvenes, que actualmente no cumplen los requisitos para un chequeo de salud, más del 15% ya tenía lecturas altas", indicó Liu. Frente a dicho escenario, recomendó aplicar estrategias preventivas para toda la población.
Iain Turnbull, investigador clínico de Oxford, señaló que la situación observada ocurre a diario en la medicina general. "Muchos pacientes pasan desapercibidos o reciben un tratamiento subóptimo", precisó.
Según el profesional radicado en Inglaterra, resulta fundamental considerar el riesgo de enfermedad cardiovascular individual al iniciar la medicación.
Bryan Williams, director científico de la Fundación Británica del Corazón, advirtió sobre las oportunidades perdidas de abordaje temprano. "Una mejor detección podría ayudar a decenas de miles de personas a evitar un ataque cardíaco prevenible", concluyó el experto, instando a repensar cómo la ciencia identifica a los grupos de riesgo.

