En el sur de Chile existe un árbol que lleva más de dos milenios creciendo en silencio. Es el Alerce Abuelo, un ejemplar de Fitzroya cupressoides que tiene al menos 2.400 años y que acaba de revelar que su verdadera dimensión no termina en el enorme tronco.
Debajo de sus raíces existe un mundo invisible formado por cientos de especies de hongos. Un estudio publicado en la revista científica Biodiversity and Conservation analizó los bosques de alerces del Parque Nacional Alerce Costero y descubrió que los ejemplares más antiguos concentran una riqueza fúngica mucho mayor que los árboles jóvenes.
Tiene 2.400 años y parece un árbol más, pero bajo sus raíces esconde cientos de especies
Los investigadores tomaron muestras alrededor de 31 alerces de diferentes edades. En las proximidades del Alerce Abuelo identificaron 361 tipos únicos de hongos, una diversidad aproximadamente 2.26 veces superior al promedio encontrado en otros árboles estudiados. El hallazgo es importante porque estos organismos no están simplemente viviendo debajo del árbol.
Muchos forman micorrizas, asociaciones en las que los hongos ayudan al alerce a obtener nutrientes y agua del suelo mientras reciben carbono producido por el árbol. De esta manera, las raíces y los hongos forman una especie de red subterránea fundamental para la supervivencia del bosque.
Lo que demostró esta investigación
La investigación también mostró algo que sorprendió a los científicos, los árboles más viejos funcionan como verdaderas islas de biodiversidad. Durante siglos acumularon asociaciones con diferentes organismos y terminaron creando comunidades subterráneas mucho más complejas que las que rodean a ejemplares jóvenes.
Por eso, perder un alerce milenario significa mucho más que perder un árbol. También desaparece parte de la comunidad de hongos y microorganismos que se desarrolló junto a él durante cientos o miles de años.
El problema es que estos gigantes siguen amenazados por la tala, los incendios y la degradación de los bosques. Los investigadores advierten que su desaparición también puede liberar el carbono almacenado y provocar la pérdida de una biodiversidad que tardó siglos en formarse.
En pocas palabras
- Alerce Abuelo: Un árbol chileno de 2.400 años reveló un mundo de hongos bajo sus raíces.
- Biodiversidad: Los ejemplares más viejos concentran 361 tipos de hongos, 2.26 veces más que los jóvenes.
- Conexión vital: Las micorrizas forman redes subterráneas cruciales para la supervivencia del bosque y su biodiversidad.


