Después de 40 años chapoteando en un acuario mendocino —a casi mil kilómetros del mar más cercano— el tortugo Jorge, de la especie Caretta caretta, decidió que ya era hora de la libertad y del amor. Por eso nadó en aguas abiertas casi 1.000 kilómetros por el Atlántico, pasó por Uruguay y ahora ya está en la costa brasileña, en busca del medio natural de su especie donde además buscaba llegar a la zona de apareamiento.
El tortugo Jorge ya es Jorginho: llegó a Brasil en muy buen estado general
El tortugo Jorge que vivió 40 años en cautiverio en el acuario de la Ciudad de Mendoza ya disfruta de las aguas cálidas de Brasil tras 26 días de viaje
Desde su liberación, Jorge -a quien ahora conocemos por Jorginho- fue liberado en el océano el 11 de abril y no detuvo nunca su marcha. Por esto, medios de Argentina y Uruguay ya anunciaron su llegada a Brasil.
El largo camino del tortugo Jorge para adaptarse al mar
Claro que no fue un salto al vacío. En octubre de 2022, Jorge fue trasladado al Centro de Rehabilitación de Fauna Marina del Aquarium de Mar del Plata. Allí, como quien se apunta a un gimnasio intensivo después de décadas de vida sedentaria, pasó por una estricta rutina de adaptación para volver a sentirse tortuga de mar. El balance fue más que positivo y Jorge fue liberado con un GPS para seguir su recorrido.
Antes de volver a su medio natural, le colocaron un rastreador satelital en el caparazón —aportado por la Ciudad de Mendoza— que permite seguir sus movimientos en tiempo real. El monitoreo está a cargo de la investigadora del CONICET Mariela Dassis y de la bióloga Laura Prosdocimi, del Museo Argentino de Ciencias Naturales, quienes siguen cada movimiento con orgullo científico y ternura oceánica.
Jorginho, el tortugo aventurero
Reinsertado en el mar a 28 kilómetros de la costa de Mar del Plata, el tortugo Jorge nadó con ritmo constante, determinación y tenacidad. Cruzó el Río de la Plata, pasó frente a las costas uruguayas —donde fue visto cerca de la Playa La Paloma— y continuó su marcha acuática hasta alcanzar las aguas de Brasil. Y como quien se siente en casa, allá dejó de ser simplemente Jorge para convertirse, naturalmente, en Jorginho.
El tortugo Jorge no solo es una historia de resiliencia animal, sino también un símbolo de la Ciencia al servicio de la conservación. Y aunque en Mendoza aún se lo extraña, decidimos dejarlo independizarse.
Ahora que Jorginho surca las aguas atlánticas rumbo a la región donde su especie habita y, según los científicos que lo siguen, donde naturalmente se aparean las tortugas marinas. Habrá que esperar para saber si consigue su cometido.



