Una experiencia religiosa

El padre Guilherme hizo bailar a fieles, ravers y "monjes" en el Frank Romero Day

El cura DJ mezcló música electrónica, coros y mensajes del papa Francisco ante un público diverso. Una noche de disfraces, despedidas de soltera y nuevas formas de vivir la fe

Atardecía. A eso de las 19.40, la gente empezó a juntarse en el Teatro Griego Frank Romero Day. Querían ver y escuchar a Guilherme Peixoto, el "cura DJ". Un fenómeno que parece sacado del futuro.

Había viejos y jóvenes, familias y ravers. Personas de estéticas distintas, que difícilmente se hubieran cruzado en otras circunstancias. Un dron volaba sobre las gradas y, en medio de quienes comenzaban a bailar, se vio entrar a cuatro monjes y una monja, todos con hábitos blancos.

En realidad eran los amigos de Bárbara, una especialista en sistemas de Buenos Aires que hace un tiempo se vino a Mendoza y aprovechó el concierto de Peixoto para llamar a sus amigos y lookearse.

"Hacemos esto con respeto, no queremos ofender a nadie", explicó Bárbara desde su túnica blanquísima.

El particular look de un grupo de asistentes al recital del padre Guilherme Peixoto en el Teatro Frank Romero Day. Foto: Facundo García.

El particular look de un grupo de asistentes al recital del padre Guilherme Peixoto en el Teatro Frank Romero Day. Foto: Facundo García.

El grupo había tardado aproximadamente 40 minutos en entrar al anfiteatro porque todo el mundo les pedía fotos. Muy top, con sus lentes de sol y sus gestos y modales cosmopolitas. Con sus atuendos religiosos.

Estos porteños disfrazados de monjes -no eran los únicos, hubo varias chicas con "hábitos"- se acomodaron en las gradas mientras le contaban a Diario UNO que, a pesar de lo osado de sus trajes, la ocasión se prestaba porque "era una fiesta". Son creyentes, dijeron. No necesariamente practicantes, pero tenían fe. Y una vida que, por lo demás, es como la de cualquier otro.

Un poco más allá estaba Jésica, que se casa el 20 de noviembre y había decidido comenzar su despedida de soltera ahí. Se la distinguía por su euforia y por una banda que le cruzaba el pecho con la inscripción "Bride to be" ("futura novia").

La despedida de soltera que se coló en el show de música electrónica y religión del padre Guilherme Peixoto en Mendoza. Foto: Facundo García.

La despedida de soltera que se coló en el show de música electrónica y religión del padre Guilherme Peixoto en Mendoza. Foto: Facundo García.

"Estábamos viendo los eventos del padre en otros países y, cuando encontramos la publicación en Instagram donde decía que iba a estar en Mendoza, les dije a mis amigas: quiero que mi despedida de soltera empiece así", contó.

A juzgar por la electricidad que traía encima, parecía que iba a ser el principio de una larga gira.

Ya entrada la oscuridad, las vinchas luminosas titilaban en el anfiteatro, que estaba ocupado aproximadamente hasta la mitad. Más allá de las gradas, arriba, en los cerros, también se distinguían grupos de personas. Eran los que no habían conseguido entrada.

Flotaba una diversidad llamativa. Y también algo que podría definirse como zonas de fricción entre lo viejo y lo nuevo, entre lo que se supone que debe ser una ceremonia religiosa y lo que se supone que debe ser una fiesta.

Una cruz de luz y el cura DJ que hizo bailar a Mendoza

A eso de las 22, la gente comenzó a gritar "olé, olé, padre, padre". Apareció una cruz formada por luces en el escenario y creció la expectativa.

Diez minutos después salió Guilherme.

Posee un physique du rôle mucho más apropiado para un cura de provincias que para una figura global de la música electrónica. Muy diferente, en cualquier caso, de lo que podría esperarse de un DJ típico.

Vestía ropa de sacerdote, una gorra y auriculares. Movía las dos manos abiertas al ritmo de la música y arengaba a una multitud que empezaba a explotar de euforia.

La figura del papa Francisco fue otro de los condimentos del show del cura Guilherme Peixoto, entre los cerros. Foto: Nicolás Rios.

La figura del papa Francisco fue otro de los condimentos del show del cura Guilherme Peixoto, entre los cerros. Foto: Nicolás Rios.

El espectáculo combinó luces potentes, ritmos electrónicos de graves profundos y música coral. En el centro del escenario apareció la imagen de un Cristo crucificado.

La primera frase que eligió para empezar fue en inglés y toda una definición: "This is not a place for virtual relations. Here, we are family". Es decir, que aquel no era un lugar para relaciones virtuales, sino que allí todos eran una familia.

Y una cruz de luz iluminó el lugar.

Poco después comenzó a escucharse la voz del papa Francisco, mezclada con los ritmos electrónicos.

"Sé que están rezando. Gracias por las oraciones. Es tan lindo rezar. Mirar a nuestro corazón y saber que tenemos un padre bueno", decía Francisco en la grabación. Y después pedía: "Cuídense entre ustedes". Que cuidaran a los niños, a los viejos y a la naturaleza.

Combinación extraña y, al mismo tiempo, contagiosa. La voz del papa argentino, las bases electrónicas, la imagen de Cristo y una multitud que bailaba entre cerros.

El cura Guilherme Peixoto fue ovacionado en Mendoza.

El cura Guilherme Peixoto fue ovacionado en Mendoza.

La historia personal de Peixoto también está llena de mezclas. Nació en Portugal en 1974 y, según ha contado, estuvo gravemente enfermo cuando era bebé. Su madre prometió dedicarlo a Dios si sobrevivía.

Muchos años después, cuando ya era sacerdote, comenzó a organizar fiestas en un bar parroquial para pagar las deudas de una iglesia. El karaoke no había funcionado bien, así que empezó a poner música. Más tarde, mientras se desempeñaba como capellán militar en Afganistán, conoció a un francotirador que también era DJ. Aquel encuentro lo impulsó a estudiar el oficio.

Con el tiempo, las fiestas parroquiales terminaron convirtiéndose en un fenómeno internacional.

En Mendoza, el hombre parecía completamente convencido de lo que hacía. Y acaso de allí viniera buena parte de su carisma.

Mientras tanto, algunos reflectores apuntaban hacia el cielo. La luz subía en línea recta hacia las nubes y más allá. Entre cruces luminosas, música electrónica y una alegría bizarra, la multitud entró en la noche como quien entra, bailando, a una iglesia.

En pocas palabras

  • El cura DJ Guilherme Peixoto combinó música electrónica, coros y mensajes del papa Francisco en un evento masivo.
  • El show atrajo a un público diverso, incluyendo fieles, jóvenes y grupos disfrazados, generando una mezcla de estéticas y creencias.
  • La presentación destacó por su puesta en escena con luces, ritmos electrónicos y la voz del papa Francisco, creando una experiencia espiritual y festiva.
Resumen generado por Thinkindot AI