Consecuencias judiciales

Dramático aluvión en Chile: especialistas habían advertido sobre este fenómeno en febrero pasado

El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) de Chile emitió un aviso en febrero del 2026. La emergencia derivó en una investigación penal

Editado por Paola Alé
ale.paola@diariouno.com.ar

El aluvión de agua y barro que afectó este jueves 8 de octubre Las Condes, en Santiago de Chile, y a otras 9 comunas, tenía un antecedente que ahora cobra especial relevancia. En febrero del 2026, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) había advertido sobre el riesgo de nuevos aluviones en el sector de San Carlos de Apoquindo.

Lo hizo después de que a fines de enero se registrara un episodio de menor magnitud en la misma zona. El informe técnico fue enviado al Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) y señalaba que las lluvias intensas podían desencadenar nuevos episodios.

La advertencia volvió a poner en tela de juicio las medidas de prevención adoptadas, las obras de contención pendientes y la capacidad de respuesta frente a fenómenos meteorológicos extremos.

A esos antecedentes se suman los efectos de un gran incendio forestal que había afectado el área, según publicaron varios medios de Chile.

Así quedaron los vehículos afectados después del aluvión de agua y barro.

El meteorólogo chileno Gianfranco Sáez describió la intensa tormenta como "la frutilla del postre" y advirtió que la pérdida de vegetación, sumada a la falta de reforestación, dejó el suelo más expuesto a la erosión y al arrastre de sedimentos.

Por todos estos antecedentes, la Fiscalía ya abrió una investigación para determinar si existieron responsabilidades por lo ocurrido.

La advertencia que se había emitido en febrero del 2026

Según publicó el portal digital Cooperativa.cl, el organismo técnico de geología y minería elaboró en febrero un Reporte Técnico de Remociones en Masa (ReTeRM) después de un aluvión de menor escala ocurrido a fines de enero en la misma cuenca.

El documento advertía que las precipitaciones intensas podían provocar nuevos aluviones en San Carlos de Apoquindo, un sector considerado vulnerable frente a eventos meteorológicos severos.

Desde el organismo explicaron al medio chileno que estos reportes se envían a Senapred y contienen recomendaciones técnicas que no son vinculantes. Entre las medidas sugeridas se encuentran la limpieza de estructuras de drenaje y contención y la ejecución de obras para disipar la energía del agua y reducir el desplazamiento de materiales.

La existencia de ese informe abre interrogantes sobre qué medidas se adoptaron después de la advertencia y cuánto se avanzó en las intervenciones necesarias para reducir el peligro. El antecedente no demuestra por sí solo que el desastre pudiera haberse evitado, pero constituye un elemento importante para reconstruir lo sucedido y evaluar las decisiones tomadas antes de la emergencia.

La Fiscalía investiga posibles responsabilidades

Muchos autos quedaron dañados por el aluvión de agua y barro que afectó la zona de Las Condes y otras 9 comunas.

Todas estas advertencias previas a la emergencia también derivaron en una investigación penal. La Fiscalía Metropolitana Oriente, a través de la Fiscalía de Las Condes, abrió una causa para determinar si existieron responsabilidades por lo ocurrido.

La investigación deberá reconstruir las circunstancias del aluvión y examinar los antecedentes disponibles, entre ellos las advertencias técnicas emitidas con anterioridad y las actuaciones de los organismos competentes. La existencia de un informe preventivo no implica automáticamente que haya habido negligencia ni permite atribuir responsabilidades penales sin una investigación que las sustente.

El caso vuelve a poner sobre la mesa un problema que afecta a las zonas de precordillera: la necesidad de sumar a la planificación territorial la recuperación ambiental después de los incendios. Además, el hecho de realizar las obras de contención y que el funcionamiento de los sistemas de alerta frente a fenómenos meteorológicos extremos esté chequeado y sea efectivo.

En San Carlos de Apoquindo, la advertencia emitida en febrero constituye ahora un antecedente central para reconstruir lo sucedido. La pregunta ya no es solamente qué condiciones provocaron el aluvión, sino también qué medidas se tomaron después de que el riesgo fuera señalado.

Imágenes del aluvión en Santiago de Chile del jueves 8 de octubre. Sucedió antes de la salida del horario laboral, lo que fue clave.

El incendio que dejó el terreno más expuesto

El meteorólogo Gianfranco Sáez explicó que el aluvión se produjo por la combinación de distintos factores. Entre ellos mencionó la intensidad de las precipitaciones en un período breve, la saturación previa del suelo y las consecuencias del gran incendio forestal que había afectado la zona.

La pérdida de vegetación modifica las condiciones de la superficie y reduce la protección natural del terreno frente a la lluvia. Sin árboles y otras plantas que ayuden a estabilizar el suelo, los sedimentos quedan más expuestos a la erosión y al escurrimiento del agua. Cuando las precipitaciones son intensas, esa combinación puede favorecer el desprendimiento y el arrastre de barro, piedras y otros materiales por las quebradas.

En ese contexto, Sáez calificó la tormenta como "la frutilla del postre": el episodio que terminó de desencadenar una situación en la que ya existían condiciones desfavorables. También cuestionó la falta de avances en la recuperación de la vegetación después del incendio y advirtió sobre deficiencias en los sistemas de monitoreo y alerta.

El especialista sostuvo que hay aspectos de los mecanismos preventivos que no están funcionando correctamente y que deben corregirse. Su diagnóstico apunta a que la prevención no depende solamente de anticipar las lluvias, sino también de conocer el estado de las cuencas, monitorear sus cambios y contar con sistemas de alerta y respuesta adecuados.

Las obras de contención, bajo cuestionamiento

Your browser doesn’t support HTML5 video

Así se vio avanzar el barro por las calles de Santiago de Chile.

Otro de los puntos que quedaron en discusión después del aluvión fue el avance de las obras previstas para reducir el riesgo en la Quebrada Honda. La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, cuestionó las demoras del Ministerio de Obras Públicas (MOP) en la instalación de mallas dinámicas de contención, aprobadas en marzo, y señaló la falta de piscinas decantadoras a cargo de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH).

Estas estructuras cumplen funciones diferentes, aunque complementarias. Las mallas dinámicas buscan retener o frenar materiales que se desplazan por laderas y quebradas, mientras que las piscinas decantadoras permiten contener parte de los sedimentos que arrastra el agua. Su eficacia depende de las características del terreno, el diseño de las obras y la magnitud del fenómeno.

La discusión se centra ahora en si las intervenciones previstas se ejecutaron a tiempo, qué medidas estaban operativas cuando se produjo la tormenta y qué capacidad tenían para responder ante un episodio de esa magnitud.

En pocas palabras

  • Advertencia: un organismo de geología y minería emitió un informe en febrero sobre el riesgo de nuevos aluviones en San Carlos de Apoquindo tras un episodio menor ocurrido en enero pasado.
  • Investigación: la Fiscalía abrió una causa penal para determinar posibles responsabilidades por el aluvión y sus consecuencias.
  • Factores del aluvión: la combinación de intensas lluvias, el suelo expuesto por un gran incendio y la falta de obras de contención agravaron la situación.
Resumen generado por Thinkindot AI

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados