Dejar el cigarrillo puede ser mucho más difícil de lo que parece. La dependencia a la nicotina provoca cambios físicos y psicológicos que pueden llevar a una persona a recaer varias veces antes de conseguir abandonar el acto de fumar.
Dejar de fumar no es solo fuerza de voluntad: el método que triplica las chances de lograrlo
Un médico explicó cuáles son los tratamientos más efectivos para dejar de fumar, qué hacer ante una recaída y por qué vapear no es una alternativa
Dejar de fumar, el deseo de miles de argentinos. Imagen ilustrativa IA.
Según el Dr. Cristián Ibarra, médico broncopulmonar de la Clínica Universidad de los Andes, intentar dejar de fumar únicamente con fuerza de voluntad tiene una tasa de éxito “generalmente menor al 5% al cabo de un año”. Para el especialista, el tabaquismo debe abordarse como una adicción médica.
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Por eso, el método que cuenta con mayor respaldo científico combina tratamiento farmacológico y apoyo psicológico-conductual. De acuerdo con Ibarra, esta estrategia puede multiplicar por tres o cuatro las probabilidades de éxito y alcanzar tasas de cesación de entre el 25% y el 35% al año.
Dejar de fumar: medicación, terapia y cambios de hábitos
Los tratamientos de reemplazo de nicotina (TRN) permiten reducir los síntomas de abstinencia. Pueden utilizarse parches, que suministran nicotina de manera lenta y continua, o chicles y comprimidos dispersables para controlar los deseos intensos de fumar que aparecen durante el día.
También existe la vareniclina, un medicamento que no aporta nicotina y actúa sobre los receptores cerebrales para reducir el placer asociado al cigarrillo y los síntomas de abstinencia. Su utilización requiere evaluación médica y receta.
El componente psicológico también es clave. La terapia cognitivo-conductual ayuda a identificar situaciones que disparan el deseo de fumar (como tomar café, terminar de comer o atravesar momentos de estrés) y reemplazarlas por otras conductas. Entre las estrategias mencionadas figuran técnicas de respiración, cambios de rutina y herramientas para manejar la ansiedad.
El especialista también advierte sobre los vapeadores. Su vapor puede contener metales pesados, partículas ultrafinas y sustancias potencialmente cancerígenas, capaces de provocar daño e inflamación pulmonar. Además, algunos dispositivos contienen concentraciones elevadas de nicotina que pueden generar una dependencia intensa.
Ante una recaída, Ibarra recomienda no interpretarla como un fracaso definitivo, sino como parte de un proceso crónico que permite detectar qué desencadenó el consumo, tal como consigna el informe de La Tercera.
Entre sus recomendaciones para intentar dejar de fumar de manera sostenida están:
- Fijar un “Día D” dentro de las próximas dos semanas.
- Eliminar cigarrillos, encendedores y ceniceros.
- Modificar las rutinas asociadas al tabaco.
- Aplicar la regla de los cinco minutos: los deseos intensos suelen durar entre 3 y 5 minutos, por lo que retrasar la conducta y distraerse puede ayudar a atravesarlos.
Por último, el médico aconseja consultar con un profesional para contar con un tratamiento adecuado y reducir el sufrimiento asociado al proceso.
En pocas palabras
- Tratamiento integral: dejar de fumar se triplica con tratamiento farmacológico y apoyo psicológico-conductual.
- Dependencia y recaída: el tabaquismo es una adicción médica, no solo fuerza de voluntad; las recaídas son parte del proceso.
- Riesgos del vapeo: los vapeadores pueden contener metales pesados y nicotina, generando daño pulmonar y dependencia.