Lo que empezó como un desafío escolar terminó convirtiéndose en un proyecto de lanzamiento al espacio de un dispositivo que puede llevar el nombre de Mendoza mucho más lejos. Victoria Poves, Ivonne Torres, Bautista Carmona y Delfina Cohen son alumnos de cuarto año del Colegio de la Universidad del Aconcagua y forman Astramentis, el equipo mendocino que logró avanzar hasta ubicarse entre los 20 mejores del país en el programa CanSat Argentina, organizado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
El objetivo ahora es todavía más ambicioso: superar la instancia que están atravesando y conseguir un lugar en la etapa final, en la que su pequeño dispositivo podría ser lanzado al espacio.
Los estudiantes comenzaron el desafío entre más de 400 colegios de todo el país. En la primera instancia quedaron en el puesto 77 y, después de atravesar las distintas etapas, lograron meterse entre los mejores 20. La competencia los llevó a poner en práctica conocimientos que van mucho más allá de lo que habitualmente se aprende en el aula.
Lanzar al espacio el dispositivo, el principal objetivo
Su misión consiste en diseñar y construir un CanSat, un dispositivo de dimensiones similares a una lata que funciona como un pequeño prototipo satelital. En su interior hay sensores y componentes electrónicos capaces de recoger información científica mientras el artefacto desciende.
Para los cuatro jóvenes, sin embargo, llegar hasta esta instancia no fue solamente una cuestión de tecnología. También significó aprender a trabajar juntos, organizarse, resolver problemas y descubrir que una idea puede crecer cuando cada integrante aporta desde un lugar diferente.
“Sentimos una profunda emoción y entusiasmo al darnos cuenta de que nuestro esfuerzo no fue en vano”, contaron los estudiantes al recordar el momento en que descubrieron que estaban entre los 20 mejores. La noticia fue una sorpresa y, al mismo tiempo, una confirmación de todo el trabajo que habían realizado.
“Para nosotros esto es muchísimo más que simplemente pasar de ronda, es una muestra de nuestro trabajo, responsabilidad y dedicación como equipo y como individuos”, explicaron.
Cada uno asumió una función dentro de Astramentis. Victoria Poves se ocupó principalmente de la administración y la organización; Ivonne Torres tomó a su cargo la electrónica y la verificación; Bautista Carmona trabaja en los sistemas y la programación, mientras que Delfina Cohen se concentra en el diseño.
El desafío de cuatro estudiantes mendocinos
Pero la división de tareas no significó trabajar por separado. Uno de los mayores desafíos, reconocen, fue precisamente aprender a comunicarse y coordinarse para que todas las piezas del proyecto pudieran funcionar como una sola.
“Lo más difícil fue la organización y comunicación como grupo”, admitieron. Para atravesar esa dificultad tuvieron que capacitarse, dedicar horas al proyecto, distribuir responsabilidades y, sobre todo, aprender a ayudarse entre todos.
La propuesta tiene además una identidad bien mendocina. Entre las posibilidades que tenían para definir el objetivo científico de su CanSat, los jóvenes eligieron estudiar un fenómeno que conocen desde chicos y que forma parte de la vida cotidiana de la provincia: el viento Zonda.
La elección no fue casual. Querían aprovechar una competencia nacional para poner el foco en una problemática propia de Mendoza y generar información que permitiera conocer mejor qué sucede con el ambiente durante estos episodios.
El CanSat buscará recolectar datos durante su descenso y los estudiantes tienen particular interés en analizar la presencia de partículas que pueden desplazarse con el Zonda y sus posibles efectos sobre el ambiente mendocino.
Un programa, un grupo de trabajo y un posible lanzamiento
“Nos gustó la idea del viento Zonda porque es un fenómeno muy característico de nuestra provincia y hay mucha desinformación sobre esto en algunas provincias”, explicaron. Para ellos, el proyecto también es una manera de mostrar una parte de Mendoza al resto del país a través de la ciencia.
Ahora Astramentis atraviesa una de las etapas decisivas del programa. El grupo se encuentra en la fase de construcción y evaluación, la cuarta instancia del desafío y la penúltima antes de la definición de los equipos que llegarán al lanzamiento.
Por eso, las próximas semanas serán claves. Los cuatro estudiantes saben que todavía queda camino por recorrer, pero también que ya consiguieron algo que al comienzo parecía lejano: pasar del puesto 77 entre cientos de escuelas a estar a las puertas de una instancia nacional que puede ponerlos frente a una experiencia aeroespacial real.
“Vamos a ir por todo”, dicen.
Y detrás de esa frase hay mucho más que la ilusión de cuatro adolescentes. Hay horas de capacitación, programación, electrónica, diseño, discusiones, organización y aprendizaje. Hay también una pregunta que los acompaña desde que comenzaron: hasta dónde puede llegar una pequeña lata construida por estudiantes mendocinos cuando detrás hay curiosidad, trabajo y ganas de hacer ciencia.
En pocas palabras
- Alumnos mendocinos: el equipo Astramentis, del Colegio de la Universidad del Aconcagua, se ubica entre los 20 mejores del país en el programa CanSat Argentina.
- Proyecto satelital: diseñaron un CanSat, dispositivo similar a una lata con sensores, para estudiar el viento Zonda.
- Próxima etapa: buscan superar la instancia actual para clasificar a la fase de lanzamiento de su prototipo.



