Marcelo Schmitt
En 1961 durante la gobernación de Francisco Gabrielli comenzó el sueño de una secundaria técnica para la comunidad de Villa Atuel. Tres años después, el 30 de noviembre de 1964, se abría la inscripción para los primeros 54 alumnos que hasta esa fecha en su mayoría no podían completar su educación.
Es que esta comunidad, ubicada a unos 60 kilómetros del centro de la ciudad y a más de 25 de General Alvear, carecía de un colegio secundario, vital para sostener el crecimiento del distrito.
Es así que un pionero como Bernardino Izuel empezó a trabajar en el proyecto que apoyó y negoció con el gobernador el diputado Abraham Neme. La primera escuela era una habitación alquilada en la esquina de 9 de Julio y Sarmiento, luego en 1967 se inauguró el edificio actual, emplazado en San Martín y 25 de Mayo, donde en el pasado funcionó una usina eléctrica que alimentaba a la ciudad.
Así comenzó esta verdadera fábrica de técnicos químicos. Fueron 17 los primeros egresados, quienes el 12 de octubre, salvo uno que ha fallecido, se reencontrarán en la cena aniversario.
La escuela es una hacedora de técnicos y brinda una rápida salida laboral que fue aprovechada por varios estudiantes, que en la actualidad se desempañan en varias empresas privadas, entre ellas las petroleras más importantes del país.
El título que otorga, tras 6 años de estudios, es el de técnico en industria de proceso con especialización en recursos hídricos y ambientes. La currícula incluye la participación en 4 grandes proyectos productivos, fabricación de aceite de oliva, detergente, agua destilada y dulce de membrillo.
Además todos los alumnos desde primer año presentan trabajos para la Feria que desde hace 37 años se desarrolla en el colegio. Los ganadores tienen la posibilidad de mostrar sus proyectos en la feria departamental.
Este año, según la directora Liliana Segura, la institución presentó 11 trabajos de los cuales 6, uno con doble premio, pasaron a la instancia provincial. De esta escuela surgió el proyecto CAFUVA, una especie de café mezclado con licor que compitió internacionalmente.
Todos estos logros se deben al esfuerzo de los pioneros y a un quiebre que hubo en el 2005 cuando la institución ingresó al programa del Instituto Nacional de Educación Tecnológica, que le permitió comprar equipamiento de última generación para los laboratorios.
Ese cambio, según Marcelo Micino, jefe de enseñanza práctica, "fue fundamental para conseguir la aparatología que hoy nos permite educar a nuestros alumnos". Además lograron instalar un equipo de meteorología que nutre de información a los productores locales, una radio comunitaria y una sala de informática bastante actualizada.
En este contexto, la escuela también tiene su costado solidario, es que muchos de sus alumnos que son de distritos vecinos se alimentan en este establecimiento y algunos que no tienen recursos son ayudados por la comunidad escolar.
En la actualidad son 370 los alumnos que eligen la escuela para completar su formación. El crecimiento de la matrícula achicó espacios, lo que hace necesario una reforma del edificio escolar para ampliar su capacidad.
En este escenario, nadie es ajeno a esta linda realidad porque a pesar de las carencias, la escuela aporta soluciones a una región que hace medio siglo no tenía esa oportunidad. Bien vale la alegría de Ivi Vergara, una de las organizadoras del gran festejo que prepara Villa Atuel.



