Pablo Nicolás Morales, apodado Piojo y de 31 años, es una persona buscada desde el 30 de marzo pasado. El hombre se escapó de la cárcel junto a otros tres internos. En su clandestinidad, también perdió una demanda contra el Estado.
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El pleito civil comenzó el 10 de mayo de 2015, cuando Morales estaba alojado en el penal de Boulogne Sur Mer cumpliendo una condena. Esa noche se estaba bañando cuando se lesionó su rodilla. Según explicó en la demanda, se resbaló con una capa de hongos que hace varios días le habían pedido a los penitenciarios que limpiaran.
Lo cierto es que sufrió rotura de ligamentos cruzados y meniscos, por lo que tuvo que ser operado un año después. Tras esto reclamó 529 mil pesos al Gobiero provincial por "fallar al velar por la seguridad y la salud de los internos.
Sin embargo, la jueza María Mercedes Herrera rechazó la indemnización. Básicamente porque no encontró probado el hecho. Si bien existió la lesión y la posterior operación, el interno jamás mecionó su caída en la ducha en ningún expediente penal -ni siquiera cuando obtuvo salidas transitorias-.
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De todas formas, en caso de aceptar el reclamo, hubiera sido difícil que Morales cobrara semejante suma de dinero. Y eso es ni nada más ni nada menos porque está prófugo de la Justicia.
Tras recuperar su libertad, el Piojo volvió a ser capturado el 24 de marzo pasado tras un allanamiento en Guaymallén porque tenía un pedido de captura por un asalto ocurrido en 2018.
Seis días después fue uno de los cuatro presos que escapó de una alcaidía ubicada en el barrio San Martín de Ciudad. Si bien uno de los reclusos fue recapturado, Morales y los otros dos reos continúan evadidos de la Justicia.
