El 31 de diciembre de 2011, en Oklahoma, Sarah McKinley (18) se encontraba sola en su casa con su bebé de 3 meses. Esa noche, se convertiría en un caso de legítima defensa paradigmático en Estados Unidos.
Llamó al 911, preguntó si podía ejercer la legítima defensa y mató a un hombre: qué pena le dieron
La Justicia tuvo que investigar el posible crimen que cometió la mujer cuando 2 ladrones forzaron el ingreso a su casa
El esposo de la mujer había fallecido de cáncer de pulmón apenas una semana antes, el día de Navidad. Esa tarde, dos ladrones, Justin Martin (24) y Dustin Stewart (29) intentaron forzar la entrada a la vivienda.
Según las investigaciones policiales, ambos buscaban medicamentos recetados, probablemente analgésicos que creían que quedaban del tratamiento del marido fallecido de Sarah McKinley. Pero se encontraron con una respuesta inesperada.
Crimen y discusión sobre legítima defensa
La mujer empujó un sillón contra la puerta, tomó una escopeta de calibre 12 y una pistola, le dio la mamadera a su bebé y llamó al 911. La llamada, que duró alrededor de 21 minutos, quedó grabada y se hizo pública.
Durante la conversación explicó la situación con claridad: “Tengo dos armas en la mano. ¿Está bien si le disparo si entra por esta puerta? Estoy sola con mi bebé”. La operadora de la Policía de Estados Unidos respondió con cautela pero de forma directa: “Bueno, tienes que hacer lo que puedas para protegerte. No puedo decirte que puedes hacer eso, pero haz lo que tengas que hacer para proteger a tu bebé”.
Sarah McKinley esperó. Cuando un ladrón logró derribar la puerta y entró armado con un cuchillo de 30 centímetros, ella disparó una sola vez con la escopeta, alcanzándolo en el torso superior. Justin Martin murió en el lugar, todavía con el cuchillo en la mano enguantada. Su cómplice huyó al oír el disparo.
Las autoridades confirmaron rápidamente los hechos a través de la declaración de Sarah McKinley, la grabación de la llamada y la evidencia en la escena. Una revisión inicial del caso no indicaba ninguna violación de la ley por parte de la mujer y que había actuado en legítima defensa. Por tanto, no se presentaron cargos criminales contra ella. No hubo juicio ni condena: la “pena” fue ninguna.
En pocas palabras
- Madre en Oklahoma: protegió a su bebé de 3 meses al disparar contra un intruso que intentaba entrar a su hogar.
- Llamada al 911: preguntó a la operadora si podía ejercer la legítima defensa, recibiendo una respuesta afirmativa para protegerse.
- Consecuencias Legales: la fiscalía determinó que actuó en legítima defensa, no enfrentando cargos, mientras que el cómplice fue acusado de asesinato en primer grado.





