Desde el 6 de junio pasado, Juan Manuel Corvalán (47) se encuentra privado de su libertad. Protagonizó un insólito episodio donde terminó baleando a una bombero que había ingresado a su domicilio. Desde el penal, el hombre aseguró que no tuvo intención homicida.
Transcurría el mediodía de un soleado sábado, cuando un llamado al 911 alertó sobre una pérdida de gas en un edificio ubicado en calle San Martín al 1.338, Godoy Cruz. Una dotación de Bomberos Voluntarios acudió y constató la situación.
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Cuando subieron al departamento de donde emanaba el olor, se encontraron sin respuesta. Golpearon pero nadie respondía. Es por esto que decidieron romper la puerta, pero se encontraron con disparos de arma de fuego.
Adentro estaba Corvalán. Y ahí empieza su relato: "Yo me había quedado dormido con el horno prendido. No dejé encendida las hornallas para quitarme la vida como se dijo en un primer momento".
"Sentí que me bajaban la puerta a golpes. Grité quién es y me seguían pegando. Nunca se identificaron como bomberos", replicó el hombre.
Cuando el personal ingresó, Nancy Véliz recibió un impacto de bala en su codo. Pero Corvalán jura por sus hijos que no fue esa la intención. "Disparé hacia arriba, al marco de la puerta y parece que la bala rebotó. Soy cristiano y católico, respeto la vida del ser humano", aseveró.
Corvalán explicó que en su departamento tenía 5 armas y 250 balas, con las cuales tranquilamente podría haber matado a alguien si esa era su intención. "Cuando vi que eran Bomberos, desistí", afirmó.
Pero la fiscal Andrea Lazo, que investiga el hecho, no sostiene lo mismo. Es por esto que lo imputó por tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Corvalán tiene un extrema actitud defensiva, que tal vez se explique porque hace 8 años asesinaron a su hermano Germán -fue baleado en una propiedad a metros de calle Arístides Villanueva- y el caso nunca se esclareció. Dice haber recibido amenazas tras el crimen e incluso días atrás le pidió a sus abogados un chaleco antibalas.
De todas formas, en la causa judicial que ahora pesa en su contra prestó declaración y hasta ofreció un resarcimiento a la bombero: "No he podido hablar con ella pero hemos estado atento a su estado de salud y le ofrecí tratamiento en una clínica de mano".
Corvalán no esquiva el bulto y también explicó la aparición de armas y drogas en su domicilio -éxtasis y cocaína-. "Las armas eran de mi hermano y me las traje cuando lo mataron. La droga era para consumo personal, yo no vendo como dicen. Trabajo como viajante en una bodega", declaró desde el penal Almafuerte II, donde se encuentra alojado.
La tarea de sus abogados defensores, Oscar Mellado y Juan Franco Ferraris, será plasmar en la investigación sus dichos en busca de evitar la grave calificación que hoy por hoy sostiene la Unidad Fiscal de Homicidios.
