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El Tanga, acusado de matar a Matías Quiroga, insistió que es inocente pese a las pruebas que lo incriminan

Por Soledad Segadesegade.soledad@diariouno.net.ar

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Omar El Tanga Gómez se hizo conocido como sospechoso de asesinar a Matías Quiroga (21) con una ametralladora, en la tarde del 9 de marzo de 2012, luego de un tiroteo de película en el estacionamiento del híper Carrefour de Godoy Cruz. Lo incriminan una huella dactilar recogida en el lugar del hecho y una pistola usada en la balacera.

El propio acusado pidió una nota con Diario UNO, que se realizó en una estrecha oficina de paredes amarillas del área administrativa de la prisión Almafuerte.

Gómez estaba sin esposas y había cambiado su cabello naranja por un corte menos llamativo. También bajó notablemente de peso. Las mangas cortas de la remera dejaban al descubierto sus brazos tapizados de tatuajes.

Apenas tiene alguna idea de lo que es internet. Cuando lo atraparon por el crimen estaba prófugo de una condena a 20 años por un asalto e intento de homicidio.

“Yo no estuve en el lugar, yo no lo maté ”, aseguró levantando los hombros y con las manos bajo la mesa.

“Entiendo el dolor de los padres de Matías porque soy padre, pero yo no lo maté. ¿Por qué me tratan de enfermo y asesino? Está la Justicia para eso”, se quejó.

Matías Quiroga fue asesinado minutos después de un tiroteo ocurrido en un intento de asalto a un blindado en el estacionamiento del híper Carrefour de Godoy Cruz. Manejaba un Citroën C3 por la calle Guido Spano cuando fue emboscado por al menos tres hombres. Uno de ellos le disparó de frente con una ametralladora PA3. Le robaron el auto y escaparon de la policía. Murió en los brazos de un vecino del lugar.

Al acusado Gómez la contextura física le juega en contra. Desde un principio, los testigos destacaron y coincidieron en que el hombre de la ametralladora “era un tipo grandote, alto, que llevaba el arma colgando y el rosto cubierto”.

“No sé cuántas certezas tienen. ¿Qué pruebas hay? ¿Porque soy grandote? Hay un millón de grandotes”, cuestionó para desligarse del hecho, y se aferró a los argumentos de la jueza de Garantías Alejandra Mauricio, quien dictaminó la falta de pruebas en su participación en el crimen de Matías y por eso denegó la prisión preventiva, aunque el fallo fue revertido por la Cámara de Apelaciones.

“Me hacen mal a mí y a mi familia que me estén acusando a cada rato. Cada vez que pasa algo, siempre soy yo, yo y nadie más que yo. Esperaremos al día del juicio”, agregó.

Coartada endeble

Para el fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello, todas las pruebas apuntan a Gómez como partícipe de los dos hechos por los que está acusado.

Pero el Tanga tiene una coartada. Aseguró que el 9 de marzo del 2012 estuvo todo el día con su pareja en la casa de su suegra.

“Ese mismo día me enteré por la tele que me estaban buscando por ese hecho, y no me podía quedar ahí, así que me fui. Mi mujer ya declaró eso”, contó el detenido, quien debe cumplir 10 años de su condena anterior.

Prueba en contra

Los pesquisas recuperaron una sola huella de la camioneta en la que había llegado la banda que atacó al blindado y había quedado en el estacionamiento del Carrefour.

La huella pertenece a Gómez, quien en ese momento estaba prófugo del Servicio Penitenciario desde el 21 de enero del 2012.

“Las huellas son transportables”, aseguró el Tanga: “No sé por qué mi huella. Será por mis antecedentes”.

De las cuatro armas de los delincuentes que quedaron tiradas en el estacionamiento, una tenía el cargador de un penitenciario de la Colonia Penal de Gustavo André, de Lavalle, donde estuvo Gómez cuando gozaba de salidas transitorias otorgadas por el juez de Ejecución Penal Eduardo Mathus.

“Quizá (la vinculación con el hecho) sea por el cargador”, justificó el acusado.

La detención y el arma

El 19 de abril de 2012, Gómez fue capturado en un allanamiento que personal de Investigaciones realizó en una casa de Agrelo, Luján, donde también estaba Néstor Funes, otro implicado en las dos causas.

“Fui a preguntarle a él si sabía qué estaba pasando, porque pasaban fotos nuestras por la tele. Como él vive en Agrelo y los colectivos pasan hasta las 12 o 1 de la noche, me quede ahí. Al otro día me agarraron”, relató.

A pesar de la versión que da el imputado, la Policía sospechó desde un principio que ambos hombres estaban juntos desde el día del homicidio de Quiroga.

Otro indicio en contra es el secuestro de una pistola 9 milímetros que tenía Gómez cuando fue detenido. Las pruebas balísticas confirmaron que había sido usada en el tiroteo en la playa del Carrefour.

En la entrevista con este diario dijo que necesitaba estar armado, pero no pudo contestar cómo él, quien era buscado por la balacera en el híper, había accedido a un arma utilizada allí. “Porque me tocó justo ésa”, fue lo único que respondió.

Cuando Gómez y Funes fueron detenidos tenían el pelo teñido del mismo color: naranja. Ante este detalle, Gómez sólo dijo: “Las veces que estaba afuera siempre me teñí”.

¿Por qué su apodo Tanga?

"Cuando era chico, mi nono me decía ‘Tandarica’ -un personaje cómico-, porque caminaba como él. No tuvo mejor idea que ponerme ‘Tanga’, y así quedó”.

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Lucas Fauno Gutiérrez
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Emilia Erbetta
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