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Dos ladrones atacaron y golpearon a un canillita

Por José Luis Salassalas.jose@diariouno.net.ar

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Rafael Arce, un canillita de 62 años, fue brutalmente golpeado ayer a la madrugada por dos hombres que ingresaron a robar a su humilde casa. Ésa fue la quinta incursión que padeció desde el 7 de febrero en su vivienda, en la avenida Moreno 1331.

Todo comenzó alrededor de las 1.15 de ayer, cuando dos individuos rompieron la puerta de adelante e ingresaron mientras la víctima se encontraba durmiendo. El vendedor de diarios se levantó ante el ruido y fue sorprendido por los asaltantes.

Dijo que uno tendría 24 o 25 años y que al otro no alcanzó a verlo porque entonces comenzó la agresión, ya que éstos lo tomaron, lo golpearon brutalmente, lo ataron con una soga, lo tiraron al piso y se le subieron encima.

Rafael, quien vive solo, contó que primero recibió un codazo, después le pusieron una campera en la boca que casi lo deja sin respiración y luego se sucedieron reiterados golpes de puño en su rostro, hasta que su forcejeo terminó con un golpe de una tabla o hierro en la cabeza –no lo pudo determinar– que casi le hace perder el conocimiento.

Mientras era agredido, los ladrones le decían: “Dame la recaudación de hoy”. Pero todo se detuvo cuando uno de ellos –según aseguró Arce– recibió un llamado a su teléfono celular en el que le avisaron que venía la policía.

“Me pareció escuchar que era la voz de una mujer”, añadió.

Tras eso, los agresores escaparon no sin robarle el reloj que tenía en una muñeca.

Pero el calvario de don Rafael no terminó ahí ya que, luego de ser trasladado en ambulancia al hospital Schestakow para ser atendido de los golpes y cortes, su vivienda volvió a ser escenario de una incursión.

Cuando Arce volvió a su casa, alrededor de las 8, se encontró con todo revuelto en la cocina y el dormitorio, aunque después confirmó que no le faltaba nada.

La víctima comentó que cuando fue llevado al hospital quedó de guardia un patrullero, pero cuando él retornó se encontró con que la casa estaba sola. Y minutos después llegó un policía para relevar al móvil que no estaba.

Pese a estar seriamente golpeado, su sentido de la responsabilidad pudo más y Rafael salió a realizar el reparto durante la mañana para no dejar a sus clientes sin los diarios.

Comentó que ésta fue la quinta vez en algo más de un mes que su humilde hogar es visitado por ladrones. El primer caso sucedió el 7 de febrero, cuando el trabajador se encontraba repartiendo diarios y desconocidos le sustrajeron $1.800, la radio y otras pertenencias, y le dejaron la heladera vaciada.

En las sucesivas incursiones le sacaron diversas cosas y alimentos, pero el canillita se encontraba en su casa en uno de esos casos y los delincuentes se aprovecharon de que estaba acostado y somnoliento por una pastilla que tomó para la diabetes.

“Calculo que son los mismos ladrones”, manifestó el canillita.

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Sebastián De Toma
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Florencia Colacito
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Florencia Colacito
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