Una mujer de 59 años que había denunciado ser víctima de violación por el propietario de un hotel de San Vicente, Misiones, y su padre de 77 años, fue detenida en las últimas horas tras un giro inesperado en la investigación. Tenía una identidad falsa y al menos cuatro denuncias por robo. El supuesto violador se encuentra prófugo.
Te puede interesar: Coronavirus: el cadáver de un empresario contagiado fue traído ilegalmente al país en un vuelo de repatriados
En las últimas horas, se conoció una seguidilla de hechos delictivos en distintos puntos de la provincia que tienen como protagonista a la supuesta víctima de violación.
Un octogenario de Puerto Leoni, una joven discapacitada y su abuela de Jardín América, y una anciana con problemas motrices de Posadas son algunas de las víctimas que denunciaron a esta mujer que el pasado 30 de marzo acusó de secuestro y violación al propietario de un hospedaje y a su padre.
La mujer, que se identificó como Carmen Beatriz Matas, de 58 años, pero que su verdadero nombre sería Irma Amanda López, está acusada de drogar a una anciana que la albergó en su casa y agredir a su nieta discapacitada, a quien exigió que le entregue el dinero de la abuela.
En dicha denuncia, se citó que robó una valija roja que coincide con la que tenía en su poder al momento de ser detenida en Posadas, el último sábado.
“Por lo que pudimos establecer, se trataría de una mitómana y cleptómana que se dedicaba a buscar personas discapacitadas y vulnerables, les pedía trabajo o un lugar donde vivir, y luego se aprovechaba de ellas”, precisó una fuente consultada.
También indicó que la sospechosa trató de suicidarse, por lo que fue asistida en el hospital psiquiátrico Carrillo y diagnosticada con “abstinencia y trastorno de estrés postraumático”.
La mujer se presentaba como Carmen Beatriz Mata pero solo tenía una constancia de documento en trámite. Su último golpe fue a mediados de marzo, cuando acusó al dueño de un hotel y a su padre de haber abusado sexualmente de ella porque no tenía dinero para pagar la habitación.
La ahora detenida elegía sus víctimas entre ancianos y personas con discapacidades. El relato con el que captaba a sus víctimas se repetía: una persona en situación de abandono que pedía alojamiento apelando a la solidaridad del otro. Sus tatuajes y una valija roja con un llamativo arreglo fueron claves para que los investigadores lograran identificarla.
Fuentes del Juzgado de Instrucción de San Vicente indicaron que más allá de las imputaciones que pesan sobre la mujer, la investigación por los supuestos abusos y secuestro seguirán adelante. En ese expediente, el propietario del hotel permanece prófugo.
