Marianela Rago, estudiante de periodismo de 19 años, fue asesinada hace 10 en el barrio porteño de Balvanera. Su madre Patricia Zapata aseguró que ella siempre creyó que el imputado Francisco Amador, novio de la joven, fue el autor del crimen.
Sin embargo, al menos cinco evidencias del posible autor del crimen de Marianela Rago Zapata fueron halladas en la escena del crimen pero al ser comparadas con Amador y con otros sospechosos, siempre se obtuvo un resultado negativo.
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La siguiente es la nómina de las evidencias a las que la Justicia nunca le pudo poner nombre y apellido:
- ADN masculino en una colilla de cigarrillo: está identificada en la causa como "1C" y no coincide con el perfil genético de ninguno de los amigos de Marianela que estuvieron en la "previa" en su casa.
- ADN masculino en un porro de marihuana: fue levantado en el piso del departamento. Tenía un perfil mezcla femenino de Marianela y de un NN masculino. Los amigos que estuvieron en la casa aclararon que fumaron marihuana pero en una pipa de madera que quedó sobre la mesa del living porque no tenían papel para armar. Para los investigadores pudo haber sido compartido por la víctima y su asesino, antes del crimen.
- Una huella dactilar en una lata de gaseosa "Paso de los Toros" sabor pomelo: los peritos encontraron en el departamento y la impronta dactilar no coincide con la de ninguno de los sospechosos ni las personas conocidas que estuvieron en la casa de Marianela. Los testigos también dijeron que nadie bebió esa lata de gaseosa durante la "previa".
- Una pisada de un zapato de trabajo: los físicos del Instituto Balseiro, de Bariloche, la descubrieron en un trozo de la alfombra del living en la escena del crimen.
Se trata de una pisada de una suela antideslizante correspondiente a un calzado de trabajo o una bota de goma y de acuerdo a la pericia sería de cuando la sangre aún estaba fresca.
- Una remera con manchas de sangre: es verde, talle XXL y marca Soho. El laboratorio no pudo obtener un perfil genético cotejable.
- Otro misterio no develado es cómo llegó a un colectivo de la línea 132 el chip de uno de los celulares robados por el asesino a Marianela. Esa línea fue reactivada en otro celular, perteneciente a un empleado de limpieza de los colectivos. Dijo que lo había encontrado tirado en el piso de uno de los micros y recuperó la libertad.
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Marianela fue degollada y acuchillada
Marianela Rago Zapata era de la localidad fueguina de Río Grande pero estaba en Buenos Aires estudiando periodismo en el ETER cuando el 27 de junio de 2010 no asistió a una juntada con sus amigos para ver el partido que la selección Argentina le ganó 3 a 1 a México por los octavos de final en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Todos se preocuparon porque Marianela no contestaba mensajes ni atendía llamados y así fue como el 28 de junio por la noche, su hermano la halló asesinada en el living del departamento 7° "A" que alquilaba en la calle Tucumán 2080.
Según la autopsia, Marianela murió degollada y quien la asesinó le aplicó 23 puñaladas con una cuchilla que desapareció del cajón de la cocina de la casa.
El asesino también se llevó un juego de llaves, dos teléfonos celulares, una notebook, un reproductor de MP3, otro de DVD y una cámara de fotos.
La madrugada del domingo 27, Marianela había organizado en su casa una "previa" a la que sus amigos del sur fueron a jugar a las cartas antes de ir al boliche "El Bárvaro", de Cabrera y Anchorena, Palermo, donde la vieron por última vez a las 8.
Su ex novio, Amador, un técnico informático también oriundo de Tierra del Fuego, se transformó de inmediato en sospechoso cuando el círculo de amistados y allegados de la víctima contó una serie de episodios de maltrato del pasado.
Incluso, en el mismo momento en el que Matías Rago hallaba a su hermana asesinada en el departamento de Balvanera, Amador tocaba portero eléctrico en la puerta del edificio al que también había ido, según dijo, preocupado por su ex.
Amador fue detenido, le allanaron la casa, le secuestraron ropas y se declaró inocente.
En su indagatoria, reconoció que el 24 de junio pasó la noche junto a Marianela en el departamento de la calle Tucumán, ya que a veces se seguían frecuentando, pero que la madrugada del 27 junio de ese año había salido con una chica a la que pasó a buscar por Palermo y llevó hasta su casa en Caballito, coartada ratificada por testigos y que le permitió ser liberado en pocos días.
Entre 2013 y 2018, la jueza de instrucción de la causa, Karina Zucconi, sobreseyó a Amador en cinco oportunidades al creer que no había pruebas para incriminarlo y que en el departamento de la víctima se hallaron rastros del posible asesino -algunos ADN, una huella en una lata de gaseosa y una pisada-, que fueron cotejados con él y otros sospechosos, y en todos los casos el resultado fue negativo.
Pero la fiscal Sánchez apeló una y otra vez y finalmente el 23 de octubre de 2018, la Sala VI de la Cámara del Crimen procesó a Amador en forma directa en base a una nueva data de muerte, al pasado violento del acusado y a lesiones que presentaba y podrían haber sido producidas por la víctima en su defensa.
Siempre se creyó que Marianela había sido asesinada durante la mañana del 27 de junio de 2010, cuando regresó del boliche, pero una Junta Médica modificó la data de muerte y estableció el horario del crimen entre las 19.10 de ese domingo y las 7.10 del día siguiente, cuando por la noche fue hallada asesinada.
Si bien el acusado siempre tuvo coartada para la madrugada y la mañana del día 27, los camaristas que lo procesaron sostuvieron en su fallo que "se desconoce de manera certera qué hizo y dónde estaba Amador en la franja horaria del día en el que aconteció el evento, lapso en el cual su celular dejó de tener actividad".
También remarcaron que en la casa de Amador se hallaron recién lavados una remera y un pantalón de corderoy con una pequeña mancha de sangre en un bolsillo -cuyo análisis no arrojó resultados por lo escaso de la muestra y la mala preservación de la prueba-, y que se le secuestraron dos cuchillos que podrían ser compatibles con el arma homicida.
Como posible móvil, la Sala VI indicó que el propio Amador "reconoció que antes de romper su relación amorosa tenían discusiones fuertes, sobre todo en el último mes" y que en su último encuentro con la víctima -tres días antes del crimen-, Marianela "le contó que salía con otra persona".




