Lucio A. Ortiz
La historia de Vélez Sarsfield en los últimos 24 años es una de las más ricas en títulos en el fútbol argentino. Claro que fue necesario que asumiera Carlos Bianchi como director técnico en 1993. Luego de dirigir durante 9 años en Francia, en donde se había retirado como jugador (en 1984), volvió a Argentina.
El torneo Clausura de 1993 le dio el primer festejo a una entidad que sólo había tenido el título del Nacional de 1968, precisamente con Bianchi como jugador. Se clasificó a la Copa Libertadores de 1994 y la ganó para seguir su camino de gloria, hacia la Copa Intercontinental, que, en esos tiempos, se jugaba en Tokio, Japón, en un solo partido definitorio con el campeón de Europa.
El club de Liniers obtuvo 15 títulos desde 1993, y sin dudas, el logro más importante lo consiguió el 1° de diciembre del año 1994, cuando dio la sorpresa y venció 2 a 0 a Milan de Italia.
Carlos Bianchi guió a Vélez Sarsfield a obtener el Clausura 1993, la Copa Libertadores 1994, la Copa Intercontinental 1994, el torneo Apertura 1995, la Copa Interamericana 1996 y el torneo Clausura 1996.
Fueron emociones extremas en la historia de un club que se acostumbró a ganar con un DT inteligente y equipos que crecieron en jerarquía. Bianchi tenía un plantel numeroso con dos y hasta tres jugadores por puesto. De todos los trofeos el que más brilla en las vitrinas de Vélez Sarsfield es la Copa Intercontinental obtenida en Japón.
El 1 de diciembre en el estadio: Olímpico de Tokio, frente a 67.321 personas, salieron a la cancha: José Luis Chilavert; Héctor Almandoz, Roberto Trotta, Víctor Sotomayor, Raúl Cardozo; José Basualdo, Marcelo Gómez, Christian Bassedas, Roberto Pompei; José Flores y Omar Asad. En el banco de suplentes quedaron Sandro Guzmán, Flavio Zandoná, Mauricio Pellegrino, Marcelo Herrera y José Luis Sánchez.
Milan formó con: Sebastiano Rossi; Mauro Tassotti, Alessandro Costacurta, Franco Baresi, Paolo Maldini; Marcel Desailly, Demetrio Albertini, Roberto Donadoni, Zvonimir Boban; Dejan Savicevic y Alessandro Massaro bajo la dirección técnica de Fabio Capello. A los 15' ST Marco Simone entró por Boban y a los 41' Christian Panucci por Savicevic. El árbitro fue José Joaquín Torres (Colombia).
"Cuando tengás en frente a Baresi, ponele la cola y tiralo a la mierda...". Fue la indicación de Bianchi al Turco Asad minutos antes del encuentro. Y ahí en la primera pelota, el Turco, "le tiró los kilos" al experimentado defensor. Lo desparramó en el encontronazo.
Así lo jugó el equipo argentino, con la actitud de una final y con toda la confianza que transmitía su técnico.
Los goles llegaron recién en el complemento, y el primero se gestó en un saque largo de José Luis Chilavert que recibió Basualdo. El volante tiró un centro y un defensor manoteó a Turu Flores, el árbitró cobró penal para el conjunto argentino.
El encargado del remate fue Roberto Trotta, que le pegó al medio y consiguió el 1 a 0. Iban 5 minutos.
Luego de 7 minutos, a los 12' del ST el Turco Omar Asad, aprovechó un pase atrás de Costacurta, la robó, eludió al arquero y consiguió el 2 a 0.
A cinco minutos del final se iba expulsado Costacurta (M)
Fabio Capello es uno de los técnicos más exitosos y tuvo una seguidilla de títulos con el Milan al ganar 4 torneo de la Liga italiana y 3 supercopas. Además, llegó a tres finales de la Liga de Campeones de Europa y ganó la de 1994 al golear a Barcelona 4 a 0. A los 72 años, el técnico en una entrevista del diario Tuttosport dijo: "¿De qué me lamento? De la derrota en la Copa Intercontinental de 1994 en Tokio contra los argentinos de Vélez Sarsfield".
Carlos Martino escribió en www.velezsarsfield.com.ar un homenaje a ese momento: "El mundo entero se rendía a nuestros pies. Vélez Sarsfield, el de Pepe Amalfitani, miraba a todo el fútbol del planeta desde lo más alto. Porque esa estrella dorada que hoy luzco en mi pecho encierra todo el sudor, el sacrificio de unos muchachos que hace 24 años dejaban todo en el campo de juego, la valentía, la entrega, el amor por la camiseta... por el Fortín de Villa Luro. Porque esa estrella dorada hoy brilla más que nunca, y brilla como la confirmación de que Vélez es inmensamente grande".


