Mirada foránea

La Vendimia, tiempo de renacer

La reconocida periodista Cristina Pérez siente a la Vendimia como el tiempo de renacer, el amor por la propia tierra, su recompensa de fruto maduro y su respuesta al esfuerzo

La Fiesta de la Vendimia llegó a mi vida con el amor por un mendocino. Y si algo descubrí en estos años, es que está profundamente entrelazada con el amor. El amor por la propia tierra, su recompensa de fruto maduro y su respuesta al esfuerzo. Hasta tal punto, está ligada a la esencia del ser mendocino, que el renacer de las uvas los explica: representa la tenacidad ante lo adverso, la conmovedora voluntad de seguir adelante, y la merecida bendición de cosechar lo que se siembra.

Uno de nuestros amigos me dijo el otro día: “La vendimia es la forma de darnos cuenta que estamos vivos”. Ni más ni menos. Como un reloj diferente que sólo puede comprenderse aquí, en esta tierra de magna cordillera, árboles lánguidos, y noble gente.

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Entre viñedos, Cristina Pérez y su esposo el mendocino Luis Petri.

Entre viñedos, Cristina Pérez y su esposo el mendocino Luis Petri.

Pocos días antes de mi primera vendimia, un fuerte granizo había castigado numerosos viñedos. Pude atestiguar esa angustia por los dolores de la tierra que es un dolor propio, como el de un hijo. Como si el viñedo surcara el pecho y latiera donde late el corazón. Poco después, a pesar del pesar, la alegría por la vida nueva tomaba la ciudad, trayendo de cada rincón de la provincia su ofrenda para la mesa de todos. Las reinas orgullosas de su gente, el cariño suelto por las calles, los trabajadores de la tierra con el honor de la tarea cumplida, y el milagro misterioso del vino.

A Luis, mi marido, la vendimia lo lleva de regreso a la cosecha esforzada de sus abuelos, y a la memoria recóndita de sus ancestros inmigrantes que traían en las vides lo único que tenían de su lejana Italia. Las vides y las vidas que cruzaron océanos para encontrar su tierra prometida aquí en Mendoza, convertida en un destino.

La vendimia es entonces, el tiempo de renacer, el fin y el comienzo, la alegría agradecida por la vida, la decisión de no rendirse nunca, el vino y el amor abrazados para siempre.

Cristina Pérez es periodista y escritora

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