Hablar de la Fiesta Nacional de la Vendimia es hablar desde lo más profundo de mis convicciones. Vendimia no es solo una celebración ni un espectáculo, sino la manifestación de un pueblo que, a través del arte y la tradición, se reconoce y se proyecta.
La celebración que nos une y nos proyecta
Vendimia no existiría sin los hombres y mujeres que recorren el arduo camino del trabajo en la viña, de sol a sol, con la esperanza de una nueva cosecha
En 11 ediciones tuve el honor de dirigir esta fiesta y fui testigo de su inmenso valor cultural, social y turístico. Pero más allá de su brillo y su impacto, lo que realmente le da sentido a la Vendimia es la historia de quienes, día a día, hacen posible que la vid se transforme en vino.
Porque Vendimia no existiría sin los hombres y mujeres que recorren el arduo camino del trabajo en la viña, de sol a sol, con la esperanza de una nueva cosecha. Cada surco lleva la huella de sus manos, cada racimo es el fruto de su esfuerzo. Así lo hizo mi abuelo, mi padre y tantos otros luchadores que forjaron, con sacrificio y dignidad, el alma de esta tierra. Ellos no solo nos heredaron su trabajo, sino una manera de entender la vida: con constancia, con nobleza, con el orgullo de saber que cada amanecer es una oportunidad para volver a empezar.
Como hombre de la cultura, me pongo ante esta opinión con el respeto que merecen los tiempos que vivimos y con la esperanza firme de que este ritual siga siendo lo que siempre fue: el eco de un pueblo que no se rinde, que honra su pasado con cada nueva cosecha y que mira al futuro con la misma fe con la que cuida su tierra.
Honrar el legado es honrarnos a nosotros mismos. Es reconocernos en la historia de quienes nos precedieron y sentir, en lo más profundo, que somos alguien. Nada menos que eso: ser alguien en la vida es encontrarle el sentido a la existencia. Y en cada Vendimia, cuando levantamos la copa y miramos al cielo, sentimos que ese sentido nos pertenece.
¡Que tengan todos una muy buena Vendimia y gracias infinitas a quienes se suman al festejo!



