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¡Atrás, disciplina partidaria! que está llegando la Canosa

Viviana Canosa quiere lanzarse al barro de la política. ¿Puede una "provocadora", como ella misma se define, calzar en la lógica política?

Viviana Canosa anunció que quiere dedicarse a la política. Hamacate. ¿Romperá el molde? ¿O terminará siendo otra Gabriella Cerruti u otra Gisella Marziotta? Quiero decir que no sé si concluirá como una más de todas esas periodistas que de "gallitas" auscultadoras del poder pasaron a diluídas funcionarias y levantamanos legislativas, sin escalas.

La Canosa dice, canchera, que está hablando con políticos "de todos los palos" para ver si alguno le cuadra. Y ha remarcado, con esa necesidad imperiosa de énfasis que posee, que ella es una mujer sola, libre, que nadie la manda ni le impone nada, lo cual es medio contradictorio si se quiere sumar a algún partido consolidado. Los partidos tienen "cuadros", encuadran.

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La levantisca

"No será ya", aclara, lo cual nos deja más tranquilos. Pasa que la Canosa es apasionada, lanzada y lenguaraz y no la vemos muy adepta a respetar la disciplina partidaria. Usted ha visto que si a ella se le ocurre algo, no la paran. Y ahí nomás, en vivo y frente a cámara, se manda medio litro de cloro de la botella de plástico que lleva al estudio de TV para prevenir el Covid. O se define antivacuna rusa. A lo Trump.

O se sube arriba del escritorio -para pontificar de lo que pinte- en su programa de las 23 en Canal 9 Buenos Aires, televisión abierta, donde hace 1 punto de rating a la misma hora en que Baby Etchecopar hace 4 o 5 puntos en A24, un canal de cable. O manda al frente al Presidente de la Nación por haberse puesto, según denunció, medio denso con ella.

Pícara, adelanta que ya ha tenido ofertas políticas, pero conocedora de "la mala imagen" que tienen los políticos no quiere tirarse a la pileta sin haberse probado varias mallas. No obstante, su ansiedad la lleva a imaginarse investida de la representación popular y cual futura primera ministra de Borgen, advierte que no quiere "que los hijos de los funcionarios vayan a escuelas privadas" ni que "se atiendan en hospitales que no sean estatales" porque así aprenderán a mejorar la educación y la salud públicas.

Ojo al piojo

Debe haber excepciones, pero los periodistas no suelen ser buenos políticos. Los intelectuales, mucho menos. Y las actrices y actores militantes suelen nublarse mal.

El escritor mexicano Juan Villoro afirma que es peligroso que un intelectual se vuelva representativo de una causa. ¿Por qué? Simple: porque pierden la capacidad de dudar, de corregirse, de cambiar de rumbo, de enmendarse.

Jorge Fernández Díaz suele advertir que los actores, escritores e intelectuales "que adscriben a alguna de las formas de las falsas progresías tienden a perdonar errores de los del palo, como la venalidad y la corrupción". Y agrega: "Es como si les hubiesen sorbido los sesos".

Medio enredada en sus declaraciones, Canosa se sincera y reconoce que hoy le sería muy difícil identificarse con una fracción política. "Es que yo no soy una sola Viviana Canosa, soy varias. Soy provocadora", explica. Exacto, Vivi, eso es lo que estamos diciendo en este espiche.

Canosa no lo afirma, pero nos parece que le gustaría ser una especie de Lilita Carrió. Una outsider política.

Está claro que eso no se logra de un día para otro. Lilita fue durante muchos años afiliada radical. Y una vez recibida en esa escuela, ahí sí se hizo francotiradora y se armó entonces un partido para manejarlo a placer y entrar y salir de coaliciones.

Sea como fuere, buena fortuna Canosa.