Fuente: MSN
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No está claro quién llamo primero al Emirates Palace la joya de siete estrellas de la corona de Abu Dabi, pero la descripción ha ganado popularidad entre los aficionados a la prosa recargada que se emplea para describir hoteles. Y razón no falta: el hotel mide un kilómetro entero de un ala a otra, tiene 302 habitaciones, 60 suites, 128 cocinas, 102 ascensores y un piso privado reservado exclusivamente a líderes de los estados del Golfo. Pero esa es sólo la descripción general. Entre los detalles podemos mencionar que el interior está recubierto de mármol de 13 países, que se usan cinco kilos de oro comestible por año para decorar la comida y que el hotel tiene una máquina expendedora que vende (olvídense de las barras de chocolate baratas y los paquetes de papas fritas rancias) barras de este metal precioso puro a huéspedes millonarios que están de paso.
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Palazzo Versace, Australia. Aunque oficialmente tiene cinco estrellas, la revista Australian Traveller insistió en que el Palazzo Versace merecía otra. Este hotel de Gold Coast ha acumulado estrellas no sólo en su membrete, sino entre sus invitados: U2 y los Rolling Stones han estado aquí, al igual que otros cuerpos celestes de menor brillo: los participantes de Soy una celebridad, sáquenme de aquí (Im a Celebrity, Get Me Out of Here), quienes se alojaron en el hotel después de su paso por la jungla. Lamentablemente , pese a sus 200 habitaciones de lujo repletas de muebles y accesorios Versace y su propio muelle con 90 amarraderos, la propiedad de Gold Coast ha sido eclipsada por un segundo Palazzo Versace, en Dubái. Los dueños de este último han enfurecido a los ambientalistas al anunciar planes de instalar una red de tuberías llenas de refrigerante bajo la playa para evitar que la arena se caliente demasiado. ¿Por qué no venden chancletas Versace y listo?
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Al Husn, Oman. El autoproclamado complejo hotelero de seis estrellas Barr Al Jissah Resort and Spa de Shangri-La ha ganado numerosos premios por su lujo, pero para los huéspedes realmente difíciles de complacer, decidieron crear el Al Husn (en español, castillo), un enclave aún más lujoso dentro del complejo. Este hotel dentro de otro hotel, diseñado para parecer un fuerte omaní, tiene 180 habitaciones con vista al mar, cada una de las cuales cuenta con un mayordomo personal. Pero la atención servicial no llega sólo hasta allí: a los clientes que optan por pasar al día junto a la piscina se les proporciona un minirrefrigerador con una selección de bebidas, protector labial y un rociador de agua.
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Amanjiwo, Indonesia. El complejo indonesio de Amanjiwo debe la confirmación de su categoría de seis estrellas a la guía de hoteles de lujo Drake and Cavendish. De sus 36 suites, ocho tienen piscinas privadas; la suite Dalem Jiwo cuenta con una piscina infinita y un mayordomo residente. También tiene una biblioteca, un spa de primer nivel y una galería de arte, junto con cajas de acuarelas en cada habitación para Picassos en ciernes (con tarifas que empiezan en 700 dólares, es probable que una lapicera de obsequio no sea suficiente). Este retiro superelegante se halla a la sombra de cuatro volcanes, lo cual puede o no ser un atractivo comercial para posibles huéspedes británicos, dada la reciente actividad sísmica en Islandia.
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El Capella, Singapore. El hecho de que el Capella lleve el nombre de la sexta estrella más brillante de la galaxia dice mucho acerca de la categoría que se adjudica. Sus habitaciones son las más grandes de Singapur, una ciudad en la cual el espacio se cotiza a uno de los valores más altos del mundo. Olvídate de las habitaciones dobles o con camas gemelas aquí: los huéspedes pueden decidir entre habitaciones premium, suites, casas o dos mansiones coloniales, con piscinas privadas y duchas al aire libre. Los clientes también pueden elegir sus asistentes personales y tienen a su disposición un Rolls-Royce con chofer. Hay un spa de 1,000 metros cuadrados con tratamientos desarrollados para reflejar las energías variables del ciclo lunar: el tratamiento ritual de spa de luna nueva fue votado como el tratamiento corporal más opulento por Harpers Bazaar.
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Burj Al Arab, Dubai. Los huéspedes del Burj Al Arab, el edificio decorativo de Dubái que inició toda esta tendencia de que cinco estrellas no son suficientes, tienen la opción de elegir si quieren llegar en Rolls-Royce, BMW o helicóptero. Prepárate a pagar unos 1340 dólares la noche por las suites más básicas. Las habitaciones más caras tienen camas giratorias, ascensores privados y escaleras de oro. ¿Quieres acicalarte para salir a la noche? Reserva un tratamiento facial de caviar de 300 dólares en el spa Assawan. Luego tienes la posibilidad de cenar en el restaurante Al Mahara, donde puedes admirar los peces tropicales que nadan en un acuario que va del techo al cielorraso, mientras te das un festín con sus parientes lejanos. Si cuentas con el dinero y tu gusto es, digamos, plástico, el Burj es realmente el lugar para ti.
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Seven Stars Galleria, Milan. El Seven Stars Galleria afirma ser el primer hotel certificado oficialmente como de siete estrellas, luego de recibir el galardón de la empresa de inspección hotelera SGS. Antes de que los huéspedes lleguen, se les envía un cuestionario de dos páginas sobre sus preferencias. Y no nos referimos sólo a los periódicos; se puede elegir la temperatura ambiente deseada, las características de la almohada y la música favorita, todo antes de poner pie en estas habitaciones engalanadas con frescos. Con tarifas que van desde 700 dólares la noche a mucho más de 3000, uno espera ese cuidado por el detalle. Así que deberás usar tu exclusiva tarjeta de crédito metálica para pagar la cuenta.
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Hotel Pangu Seven Star, Beijing. No tendrás que hacer muchas averiguaciones para saber qué categoría se asigna este hotel chino; alcanza con mirar el nombre. Con una longitud equivalente a la de tres campos de fútbol, el Pangu Seven Star ha sido diseñado para semejar un dragón: tiene cinco torres conectadas por un corredor de 411 metros y la quinta tiene forma de cabeza de dragón. El Patio del Cielo es su espacio arquitectónico más destacado: está situado en el piso 23 y tiene un techo retráctil y patios de dos pisos; es uno de los lugares donde más cerca estarás de respirar aire fresco en esta ciudad sumergida en smog. En las habitaciones, se pueden disfrutar equipos de música Bose y sábanas de algodón egipcio de 600 hilos. Este hotel es también el único lugar de China con permiso para reproducir obras de arte inestimables de la Ciudad Prohibida.
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Hotel Kulm, St. Moritz, Suiza. El Kulm, un hotel de 173 habitaciones que descansa a orillas del lago Moritz, dice que su sexta estrella la amerita su servicio Lo que usted desee, que satisface los pedidos más inusitados de los clientes. Los huéspedes han hecho solicitudes de lo más variadas, desde lecciones individuales de golf con el extenista Jakob Hlasek, ganador de la prueba de dobles de Roland Garros, hasta clases privadas de los profesionales de snowboard más destacados del mundo. El servicio afirma incluir deseos que no se pueden comprar con dinero; eso no quiere decir que no venga bien tener un poco de efectivo a mano: algunas de las suites cuestan 1500 dólares la noche.
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Altira Macau, Macau. Descrito por sus fundadores como una experiencia de seis estrellas, el Altira Macau es uno de los pocos hoteles del mundo que ha recibido cinco estrellas de la revista Forbes tanto por sus habitaciones como por su spa. Forbes describió la piscina infinita del 16º piso del hotel, con sus ventanas que van del piso al cielorraso y su música subacuática, como una de las mejores del mundo. Los aficionados a la comida japonesa pueden cenar en Kira, donde los ingredientes son auténticos y se traen en avión varias veces por semana. Además, los huéspedes duermen bajo sábanas hechas del mejor algodón egipcio y sorben agua embotellada importada de Noruega (suponemos que el impacto ecológico no se incluye en la cuenta). ¿Y la cereza del pastel? A aquellos que optan por el tratamiento Oro del spa se los espolvorea con este metal precioso.



