Guillermo y Kate, los ahora duques de Cambrige, no tendrán luna de miel por razones de seguridad. Es que la pareja había elegido un destino poco común para estar tranquilos luego de la gran boda real.
Sin luna de miel

El diario británico Daily Telegraph publicó en su edición de hoy que la casa real británica decidió preservar al joven matrimonio y posponer su luna de miel.
William y Catherine (como ahora deberán ser nombrados) habían decidido pasar sus quince días en Jordania, donde la ahora duquesa residió dos años, durante su infancia. El itinerario contemplaba visitas al desierto Wadi Rum y a la antigua ciudad de Petra.
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Lo cierto es que los disturbios que se suscitan desde el año pasado en Medio Oriente, habrían decidido a la realeza a preservar a la flamante pareja de posibles riesgos.
Cómo sigue la vida de la parejaGuillermo y Kate tienen casa propia y no está en Londres. Se halla en una pequeña población de Gales cercana a la base militar en la que el príncipe va a seguir trabajando y formándose -es piloto de helicópteros de búsqueda y rescate de la Fuerza Aérea Real-. Está situada en el campo y no es muy grande. Incluso ellos mismos han explicado que no quieren contar con ayuda para sus tareas domésticas. Desean una vida "normal". Eso sí, dispondrán a su alrededor de toda la seguridad necesaria para preservar su intimidad.
No es para nada casual que el destino de Guillermo esté en un punto tan alejado de la vida de palacio. El nieto de Isabel II ha querido seguir el modelo de su abuela, quien recién casada con Felipe de Edimburgo residió dos años en Malta buscando privacidad. Carlos y Diana de Gales, sin embargo, se incorporaron rápidamente a la vida de palacio y asumieron mucho trabajo de representación oficial desde el primer momento. Esa sobreexposición hizo mucho daño a su relación, según explicó el biógrafo de la princesa Andrew Morton.
Guillermo puede apartarse de la primera fila porque su puesto, al menos de momento, sigue estando en la segunda. Él es heredero del heredero. Con Carlos y Camila en la retaguardia para suplir a la reina cuando sea necesario y oportuno, el nuevo matrimonio puede tomarse las cosas con bastante calma. Lo que es posible que no logren evitar es que el debate latente de la sucesión se reabra tras el éxito de la boda. La monarquía ha salido fortalecida, gracias a la excelente imagen que han dado Guillermo y Kate y algunas voces ya se han alzado para reivindicar a esta pareja de treintañeros con todo el futuro por delante frente a la que forman Carlos y Camila, oscurecidos, pese a sus esfuerzos, por el recuerdo de la que fue la "princesa del pueblo".
Fuente: elpais.com