Un grupo de científicos filmó a estos animalitos y descubrió que todos los felinos aprovechan su perfecto equilibrio. Los detalles del estudio.

¿Por qué los gatos son elegantes para beber?

Por UNO

Un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, en sus siglas eninglés), el Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (EE UU), y la Universidad de

Princeton (EE UU) ha analizado la forma en la que gatos domésticos y otros felinos beben.

Según los científicos, los felinos de cualquier tamaño aprovechan su perfecto equilibrio

entre dos fuerzas físicas.

Hasta ahora, se sabía que cuando los gatos beben, extienden la lengua hacia abajo hacia el

cuenco de agua doblándola hacia atrás como si fuera una "J" mayúscula para darle la forma de un

cucharón. La superficie superior de la lengua es la primera en tocar el líquido.

Los videos a gran velocidad realizados por el equipo demuestran que la superficie superior de

la lengua del gato es la única superficie en tocar el líquido. A diferencia de los perros, los

gatos no hunden su lengua en el líquido como si fueran cucharas. El mecanismo de los gatos es

"mucho más sutil y elegante".

Los investigadores crearon un modelo matemático a partir de los datos recopilados de videos

digitales de alta velocidad de gatos domésticos incluyendo al gato llamado Cutta Cutta de la

familia del científico del MIT Roman Stocker-, y de varios grandes gatos (tigre, león y jaguar) de

los Zoos del área de Boston.

Un mecanismo ágil y eficaz

Según el estudio que se publica online en Science, la punta lisa de la lengua apenas toca la

superficie del agua cuando el animal la retira rápidamente.

Al beber se forma una columna del líquido entre la lengua en movimiento y la superficie del

agua. Entonces, el gato cierra la boca, así como la parte superior de la columna para obtener un

buen sorbo a la vez que mantiene seco el mentón.

La columna del líquido se crea gracias a un delicado equilibrio entre gravedad, que tira del

líquido hacia el cuenco, e inercia. El gato sabe de forma instintiva la rapidez con la que tiene

que lamer para conseguir un equilibrio entre estas dos fuerzas, y cuándo cerrar la boca.

"Si espera otra fracción de segundo, la fuerza de la gravedad superará a la de la inercia,

haciendo que la columna se rompa, el líquido vuelva a caer dentro del bol y la lengua del gato

regrese vacía", explican los científicos.

"La cantidad de líquido disponible para el gato cada vez que cierra la boca depende del

tamaño y la velocidad de la lengua. Las mediciones experimentales y las predicciones teóricas,

sugiere que el gato decide la velocidad con la que va a beber para maximizar la cantidad de líquido

que quiere en cada lengüetazo", afirma Jeffrey Aristoff, autor del estudio e investigador en el

Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de la Universidad de Princeton.

Aunque el gato doméstico lame, de media, unas cuatro veces por segundo, e ingiere unos 0,1

mililitros de líquido en cada lengüetazo, los grandes gatos como el tigre saben ir más lentamente

para mantener el equilibrio entre gravedad e inercia.