La llegada del papa Francisco a Washington ha generado un marcado entusiasmo en esta capital. Al margen de las estrictas medidas de seguridad, en las calles, edificios y establecimientos comerciales se pueden observar saludos de bienvenida al Santo Padre.Las arterias por donde pasó el papamóvil y los lugares de concentración de los fieles fueron adornados con carteles gigantescos. Cientos de trabajadores, tanto en los jardines del Capitolio como en la Casa Blanca, trabajaron de forma acelerada en la construcción de estrados especiales.
Papamanía en EE.UU.: remeras, tasas y pizzas
