SANTIAGO- El gobierno chileno acogió este jueves de forma parcial las condiciones que exigieron los estudiantes para iniciar una mesa de diálogo que destrabe un conflicto que se extiende ya por cuatro meses y los llamó a negociar cuanto antes.
Al responder públicamente a una contrapropuesta de diálogo entregada el lunes por los estudiantes, el ministro de Educación, Felipe Bulnes, anunció que se rechazó la principal de las cuatro exigencias impuestas: paralizar la tramitación de dos proyectos de ley sobre educación enviados al Congreso, sin consensuarlos con ellos.
"No creemos que debamos paralizar la tramitación de proyectos que benefician a mas de 500.000 personas", dijo Bulnes.
Los proyectos consisten en rebajar desde 5,6% hasta 2% los intereses de un crédito privado avalado por el Estado al que recurren hoy los universitarios para pagar los aranceles y en permitir la renegociación de la deuda para unos 110.000 estudiantes morosos.
El Ejecutivo, dijo Bulnes, tampoco está dispuesto a adaptar el calendario escolar y universitario para que los estudiantes puedan recuperar las clases perdidas durante las movilizaciones.
"No es que no queramos, simplemente no se pueden porque no alcanza" el tiempo para recuperar las clases perdidas, señaló el ministro.
El Gobierno accedió, no obstante, a dejar actas públicas del diálogo, y dijo que aumentará la fiscalización sobre la entrega de recursos estatales a universidades privadas que obtengan ganancias, lo que está prohibido por ley pero es burlado por una serie de resquicios.
Estos dos puntos formaban parte también de las cuatros exigencias o "condiciones mínimas" que plantearon los estudiantes para iniciar una mesa de trabajo propuesta por el gobierno tras el inédito diálogo que sostuvieron con el presidente Sebastián Piñera, el 3 de septiembre pasado.
El ministro Bulnes llamó también a los dirigentes estudiantiles a "trabajar desde mañana mismo, porque los plazos están corriendo, y es fundamental normalizar" las actividades educativas.
"Por nuestra parte, van a contar con la mejor disponibilidad de desarrollar un diálogo franco, abierto", agregó el ministro.
La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), reunida este jueves en el vecino puerto de Valparaíso, debía responder ahora a este nuevo emplazamiento y definir si negocia o no con el gobierno, en un momento en que el movimiento estudiantil parecía perder aliento, tras cuatro meses de masivas movilizaciones que lograron poner a la educación en el centro del debate público.
Una última marcha convocada el miércoles por los estudiantes por el centro de Santiago reunió a unos 10.000 manifestantes, muy por debajo de los cerca de 100.000 que lograron convocar en anterior manifestaciones, las más masivas de las últimas dos décadas.
Las protestas estallaron a inicios de mayo en reclamo de los altos costos de la educación en Chile, que cuenta con uno de los sistemas educativos más privatizados del mundo tras las reformas aplicadas por la dictadura de Augusto Pinochet.
Fuente: NA
