Este domingo, cerca de 79,5 millones de mexicanos elegirán un nuevo presidente, que se quedará hasta 2018. Los comicios nacionales se celebran bajo el clima de violencia generado por la guerra de bandas de narcotráfico y la oposición de algunos sectores a quien hasta ahora es el favorito en las encuestas: Enrique Peña Nieto, candidato del histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI), fuerza política que gobernó ese país entre 1929 y el 2000.
El resto de los postulantes a suceder a Felipe Calderón hicieron tres meses de campaña y se disponen a contender en las 143.000 mesas habilitadas en todo el territorio. Hasta el miércoles pasado, todos los sondeos pronosticaban una victoria del PRI por sobre Andrés Manuel López Obrador, aspirante de la coalición de izquierda Movimiento Progresista y sobre la oficialista Josefina Vázquez Mota, del gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), ubicado ideológicamente a la derecha.
Pero Gabriel Quadri, del minoritario Alianza Nacional (Panal), peleaba en las encuestas un cuarto lugar.
Además del remplazo de Calderón, Méjico elige este domingo 128 senadores y 500 diputados federales, lo que representa el total de los escaños del Parlamento. También se votará gobernador en los Estados de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Tabasco y Yucatán, junto con el alcalde del Distrito Federal.
En esos estados y en otros 9 distritos se celebran comicios locales para elegir 579 diputados locales, 876 ayuntamientos, 16 jefes de delegaciones municipales y 20 juntas municipales.
Las elecciones mejicanas no prevén segunda vuelta y algunos sondeos ya pronosticaron una abstención cercana al 40%.
Seguramente los comicios de este domingo pasarán a la historia de México como las más controladas, con la participación de más de 28.000 observadores, 700 de ellos provenientes de otros países, y con cerca de un millón de ciudadanos afectados, entre responsables de mesa elegidos por sorteo y representantes de partidos políticos.
El probable retorno del PRI al poder, del que fue desalojado hace 12 años envuelto en un aura de autoritarismo y corrupción ha provocado reacciones airadas en algunos sectores de la sociedad mejicana.
Uno de ellos es el movimiento estudiantil YoSoy132, que surgió a mediados de mayo y que acusa a algunos medios de comunicación del país, encabezados por Televisa, el mayor grupo de televisión de habla hispana, de favorecer a Peña Nieto.
En los últimos días se han multiplicado las denuncias de los partidos por compra de votos, robo de urnas, reparto de alimentos con fines electorales, promesas de programas sociales condicionados y coacción del sufragio. Las acusaciones están dirigidas sobre todo contra el PRI, pero también apuntan al PAN y a la coalición Movimiento Progresista.
Los mexicanos irán a las urnas en medio de una ola de violencia generada por los cárteles del narcotráfico, guerra criminal que ya dejó más de 50.000 muertos desde diciembre de 2006.