Organizaciones humanitarias y de derechos humanos convocaron a protestas masivas para el 15 de
enero en Grecia y en capitales europeas contra la construcción de una valla en la frontera con
Turquía para cortar el flujo de inmigrantes documentados desde Asia, Oriente Medio y África.
Petros Constantínu, portavoz del movimiento "Contra el racismo y la amenaza fascista" y
concejal en el ayuntamiento de Atenas, declaró hoy a Efe que "se ejercerán todas las presiones para
que no se construya el muro ya que estamos seguros de que no servirá para disuadir a los
desesperados".
El movimiento, junto con el apoyo de sindicatos de trabajadores y organizaciones
humanitarias, convocó a una manifestación dentro de una semana en frente a la Universidad de
Atenas, en el centro de la capital.
Esta protesta será seguida por un concierto en el barrio ateniense de Agios Pandeléimonas,
donde los residentes se encuentran en conflicto abierto con los inmigrantes en situación ilegal que
deambulan por sus calles.
Además, comités de refugiados y solicitantes de asilo en Grecia llamaron a protestas
pacíficas para el próximo día 15 ante las legaciones diplomáticas griegas en Europa.
Según el periódico digital
Vima, el ministro de Inmigración griego, Jristos Paputsís, afirmó que el Ejecutivo sigue
adelante con la idea de construir una valla de 12,5 kilómetros de longitud en la parte noreste de
Grecia, en la frontera con Turquía.
Se hará "sin preguntar ni la Unión Europea ni a nadie, debido a que la gestión de sus
fronteras es una asunto de soberanía nacional", afirmó el titular.
El próximo viernes, un proyecto de ley para acelerar el proceso de selección de peticiones de
asilo y la creación de una oficina independiente para dicha elección será tramitada en una comisión
parlamentaria y el lunes 10 se someterá a ratificación en el Parlamento.
Constantínu afirmó que "la nueva ley empeora la situación ya que otorga poder a los policías
en las fronteras para expulsar a indocumentados en 15 días, sin que tenga acceso a un abogado o a
ayuda de grupos de derechos humanos".
"La sociedad helena ya no aguanta más", dijo Paputsís, y añadió que "tenemos la obligación de
proteger los derechos de nuestros ciudadanos".
Puntualizó que Grecia también respeta los derechos de los inmigrantes pero "sólo para
aquellos que tienen el derecho legal de permanecer en el país, ya sea con asilo o con un estatus de
protección internacional...El resto, de una forma u otra, tendrá que regresar a su patria".
Grecia recibió 128.000 inmigrantes ilegales en 2010 y en los últimos cuatro años, la cifra se
elevó a 512.000. Su 90% ingresa a Europa por fronteras terrestres y marítimas.
Desde enero a noviembre de 2010, unos 50.000 inmigrantes sin documentos entraron en Grecia
desde Turquía, y de ellos, 43.500 desde el punto fronterizo de Evros, en la localidad de Nea Visa,
donde se construirá una alambrada con cámaras térmicas y sensores de movimientos