la suerte de los 33 mineros atrapados en un derrumbe en el yacimiento de cobre de San José, elpasado 5 de agosto, rescatados 69 días después en un espectacular operativo. ¿El motivo de la protesta? Las 33 mujeres piden por sus empleos. Hasta hace poco, integrabanel Cuerpo Militar del Trabajo, un organismo dependiente del ejército chileno que realiza tareas deasistencia social. Con la medida de fuerza, pretenden que se restituya el programa de emergencia, financiado conrecursos fiscales, que generó fuentes de trabajo en la zona tras el terremoto que sacudió a Chileen febrero pasado. Junto a "las 33", resultaron despedidas otras 9.500 personas en otras zonas del sur de Chile,la porción del país que ha sido más afectada por el sismo y el posterior tsunami.
Sin trabajo Las mujeres fueron declaradas cesantes en una oleada reciente de despidos, pero éstos nofueron los primeros en los programas fiscales establecidos en las regiones de Maule y Bío Bío. Hace unas semanas, otras 8.000 personas quedaron allí sin trabajo, en un área que estácatalogada como una de las más pobres de Chile. Los planes de trabajo se habían implementado después del 27 de febrero, cuando el terremotode 8,8 grados en la escala de Richter dejó poblaciones enteras derrumbadas y sin recursos. En las zonas devastadas, tenían por fin generar mano de obra para ayudar en la remoción deescombros y las tareas de limpieza y reconstrucción. Al principio, beneficiaron a más de 12.500lugareños. Ahora, la protesta subterránea de las 33 mujeres busca que el programa sea reactivado ycontemplado en la partida presupuestaria de 2011, que está en pleno debate parlamentario en elSenado chileno. Según anticiparon, si no logran una respuesta satisfactoria antes del miércoles comenzaránuna huelga de hambre por tiempo indeterminado.
Mina abandonada Para poner en escena su reclamo, las manifestantes eligieron un número simbólico, el 33 delos mineros de Copiapó, y un entorno también altamente cargado de significado, después del rescateencarado por el gobierno del presidente Sebastián Piñera y televisado al mundo entero.
Aunque la mina de carbón de El Chiflón del Diablo, donde se hospedan, no es un yacimiento activosino un paraje en una ruta histórica patrimonial que funciona, desde hace años, sólo como atracción
turística.
Las mujeres esperan que las autoridades respondan "igual como a los mineros de Atacama". Tambiénpidieron la mediación de la Iglesia católica y solicitaron reunirse con el obispo de Concepción,
Ricardo Ezzati.
"Hemos hecho muchas cosas para que nos tomen en cuenta, pero el gobierno no nos ha escuchado,así que nos están forzando a tomar estas medidas de fuerza", declaró Brígida Lara, una de las
voceras del grupo que permanece en la superficie y dialogó con el diario La Tercera.
Según reportó la prensa local, en el exterior del socavón hay un centenar de personascongregadas para respaldar la medida de fuerza.
Sin embargo, los responsables de los servicios turísticos abogan por un cese de la toma forzadade El Chiflón.
"Tiene que terminar en forma pacífica para evitar destrozos y daños a un recinto histórico",señaló Javier Matamala, gerente del Circuito "Lota Sorprendente", en el que se incluye la mina en
cuestión.