Por Nacho Rodríguez@NachoRodriguezJ
Vendimia y la rosca política
Al menos siete dirigentes políticos con aspiraciones de mudarse a Olivos en 2015 pasaron por Mendoza para la Fiesta Nacional de la Vendimia, quizá la celebración típica más importante del país y la fiesta folklórica a cielo abierto más grande del mundo de acuerdo a registros de esas festividades.
El radical Ernesto Sanz jugó de local entre sus compañeros de coalición Pino Solanas y Humberto Tumini que se tomaron un avión y vinieron a Mendoza. Con un gobierno kirchnerista en la provincia, los opositores no la pasan tan bien como querrían pero lo mismo hacen uso de la tribuna que se convierte por unos días al año en una vidriera por la que todos quieren pasar. No solo se muestran sino que comen, toman ricos vinos y no paran de rosquear.
En la jerga política doméstica, ‘rosquear’ significa armar, politiquear, cuerear, elucubrar, soñar, candidatearse e imaginarse sentados en los sillones del poder. Es un término típicamente argento y muy usado por los políticos mientras pasillean en festividades del tipo de Vendimia de día y de noche.
Mauricio Macri también pasó por Mendoza para celebrar Vendimia y rosquear. Tuvo una semana aliviadora porque la justicia lo eximió de responsabilidades en la causa de escuchas telefónicas que lo tenía como protagonista. Los jueces habrían soslayado que desde la provincia de Misiones, tierra de su amigo e histórico caudillo Ramón Puerta, salieron gran parte de las órdenes de escuchas pedidas por jueces federales misioneros.
José De la Sota también se hizo una escapada a Mendoza, el cordobés tendría las mismas chances de ser Presidente que Paco Pérez de ser Reina de la Vendimia. Pero el hombre de la melena frondosa mantiene intactos sus sueños de habitar la quinta presidencial.
Otros con más chances y más afines al mandamás provincial Francisco ‘Paco’ Pérez dijeron presente en el descorche: Sergio Uribarri, Juan Manuel Urtubey Daniel Scioli. El entrerriano es considerado el más k para los ojos de Cristina, aún más que otro visitante temporal Jorge el Coqui Capitanich, un jefe de gabinete que pone la cara y eso quizá a la larga lo debilite en la disputa. El salteño Urtubey no estaría tan maduro para esta contienda y –a pesar de su juventud- no es bien visto por los más jóvenes militantes kirchneristas.
Scioli merece un párrafo aparte. Es el más enigmático de los candidatos, ha estado con todos los presidentes del peronismo desde el retorno de la Democracia, lo cual lo pone en un lugar de privilegio frente a la máxima de la lealtad, muy valorada por el peronismo, pero difícilmente Scioli vaya a compartir el poder presidencial si llega a abrazarlo algún día. La cerradura de la Rosada cambiaría con él. Fue consecuente con el cristinismo y no rompió en tiempos donde podría haber hecho desastres. Es tal vez el más instalado de los candidatos al lugar en el que muchos quieren estar pero solo uno podrá llegar.