Carina Luz Pé[email protected]
Una vasectomía por cada diez ligaduras de trompas es la relación entre ambas prácticas anticonceptivas en la provincia de Mendoza, según estimaciones del Ministerio de Salud local.
Esto significa que han pasado 8 años desde la puesta en marcha de la ley que promociona y protege los derechos sexuales y reproductivos (Nº26.130 y la Ley 7.456), pero la igualdad entre hombres y mujeres mendocinas en el ejercicio de los mismos está lejos de ser una realidad, sobre todo cuando se trata de la planificación familiar.
“En las consejerías del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de la provincia les pedimos a las mujeres que hablen con sus esposos, que les propongan esta alternativa. Pero siempre son ellas las que deciden someterse a la tripsia o ligadura tubaria”, explica el titular de dicho programa estatal, Pablo Alonso.
En su opinión, los mitos culturales sobre las consecuencias de la vasectomía, como por ejemplo la posible pérdida de la erección del pene o del deseo sexual, son el principal escollo para que esta cirugía anticonceptiva se popularice.
Lo que Alonso no explica con claridad es porqué el sistema público de salud no promociona la vasectomía siendo que se trata de una cirugía más económica para el Estado -y para los pacientes varones-, es segura y no requiere internación, cuando existen disponibles servicios gratuitos en 5 hospitales públicos (Lagomaggiore, Central, Schestakow, Perrupato y Paroisien) donde puede hacerse sin esperas prolongadas.
A la par, en todos los servicios estatales de maternidad y ginecología están preparados para detectar el riesgo obstétrico de las futuras mamás, y se les ofrece la ligadura de trompas, de forma concomitante o no, con los partos o las cesáreas.
Además, se ha facilitado el acceso a las mismas, simplificando los trámites correspondientes y el consentimiento informado.
Por supuesto que fuera de la presencia de un embarazo, también son ofrecidas a mujeres mayores de edad que deseen optar por este método anticonceptivo.
Con todo este trabajo sobre la mujer, se calcula que son realizadas unas 1.000 ligaduras por año, mientras las vasectomías ni siquiera son informadas oficialmente al registro, de ahí que los médicos estimen el dato en lugar de poder precisarlo.
Silvia Anfuso, integrante de la oficina de Mujer y Equidad de la comuna de Godoy Cruz y coordinadora de la agrupación civil Mumalá, tiene otra mirada sobre el tema.
“Culturalmente se ha delegado el “problema” de la anticoncepción a las mujeres, y nosotras lo hemos asumido así. Si se trabajara sobre la sociedad en la igualdad de derechos, esta relación entre ambas prácticas sería revertida o más equitativa. Pero la realidad indica que el sistema reproduce la cultura machista, favorencido ciertas prácticas en desmedro de otras”.
Agregó la socióloga, que “en la Municipalidad de Godoy Cruz, con el grupo Las Descosidas, estamos trabajando en la desmitificación del amor romántico, en la búsqueda de la igualdad entre varones y mujeres, con una sexualidad gozosa y la responsabilidad compartida en cuanto a la anticoncepción. Pero también en romper con esta heteronormatividad sexual, dónde no se ve otra cosa que las prácticas sexuales entre hombres y mujeres, dejando afuera a todas las otras sexualidades. Lo que fue una política progresiva, como el programa de Salud Sexual, ahora pasó a ser algo conservador porque se quedó en el tiempo”.


