Diario Uno Mendoza

Aseguran que los agresores son un grupo de menores que viven en ese barrio, el 26 de Enero, en Las Heras. Vecinos y docentes están buscando soluciones entre todos, pero temen represalias por parte de los violentos.

Vándalos siguen atacando la escuela India Magdalena

Por UNO

Carina Luz Pérezperez.carina@diariouno.net.ar

“Éste es un barrio con mala fama, pero muchas familias somos gente de trabajo, decente. Yo vivo en este barrio, pero hay unos pocos que no son así y que se dedican a ingresar a la escuela, a romper y robar todo lo que encuentran. La policía viene, pero no puede hacer mucho porque se trata de chicos menores de edad y el casero que vive en el colegio es como todos los vecinos de acá: teme a las represalias”, dice Gladys Pagano, vicedirectora de la escuela India Magdalena, ubicada en el barrio 26 de Enero, de Las Heras, tras denunciar una vez más, junto a celadores y vecinos, los constantes ataques que sufren a manos de un grupo de violentos que habitan en la misma barriada.

Durante el verano deben soldar los portones de acceso a cada ala del edificio para intentar dificultar el ingreso de los vándalos. Sin embargo, las pequeñas ventanas densamente enrejadas no impiden los robos.

En cada uno de los ataques arrasan con todo: elementos de gimnasia o de la cocina, ventiladores, mercadería o material de librería, si hubiera; canillas, cuerdas de las mochilas de los baños, farolas, lámparas, enchufes... Las estufas no se las llevan porque están rotas. Incluso, el año pasado arrancaron la cañería de gas para luego ofrecerle a la directora que la comprara.

Las ventanas son el blanco favorito de las bandas que circundan la escuela y que la toman varias veces al año como escenario de sus disputas. Por eso es común ver los vidrios de los cuatro costados totalmente rotos por piedrazos o balas.

Tan acostumbrados están, que Pagano cuenta como algo anecdótico: “A las 10 de la noche ya sabemos que hay que estar todos adentro. Tenemos zonas de seguridad en las casas, para que una bala no nos alcance si entra por la ventana”

Por si el ímpetu destructor no bastara, los fines de semana de extremo calor, la cisterna construida para dotar de agua a los tanques del colegio sirve de “pileta” para muchos adolescentes que se bañan y dejan cubiertas adentro de la reserva de agua.

Por ahora, esa agua no llega a las canillas del interior de la India Magdalena porque en uno de los tantos robos sustrajeron la bomba de agua que servía para llevar ésta hasta el tanque y de ahí distribuirla a todo el tendido del servicio. La única posibilidad de tener agua es sacando de un surtidor del baño de varones que tiene conexión directa con la red. Desde ese lugar tienen que sacar los baldes para la limpieza, para hacer la merienda de los chicos y para echar agua en los inodoros.

Con el agravante de que la cisterna tiene varias fisuras y, sin flotador ni bomba de agua, se rebalsa e inunda todo el patio. Pero no pueden cerrar el paso de agua de la red porque se quedarían sin el único surtidor del baño de varones.

A la falta de agua también se agrega la del servicio de luz en varios sectores de la escuela, como la cocina, los baños y el salón de usos múltiples, porque cuando sacaron la bomba se llevaron todo el tablero eléctrico.

“En estas condiciones no se pueden dictar clases. No podemos tener a 500 chicos y otros tantos alumnos del CENS y el CEBA de la noche en este edificio como está. Lo más triste es que los papás no reaccionan, lo toman como algo natural”, dice, preocupada, una docente que lleva varios años en el establecimiento.

Buscando soluciones

El equipo de educadores del colegio integra las mesas de gestión socioeducativa, donde participan otros sectores de la comunidad, con la idea de encontrar caminos de diálogo que lleven a un cambio de actitud.

“Porque esto no le pasa solo a la escuela, sino también al centro de salud, a los vecinos, a la iglesia... Veremos si reflexionando con los padres, los alumnos y los vecinos se da el resultado que todos queremos”, agrega Pagano.

“Toman al colegio como escenario de sus peleas”

El subsecretario de Infraestructura Escolar de la Provincia, Hugo Quiroga, informó: “Está previsto que la bomba la coloquemos mañana (por hoy) y con ese elemento se va a solucionar el problema del abastecimiento del agua. El problema eléctrico que tenemos registrado es el del ingreso al colegio, que no impide el dictado de clases, pero vamos a volver al establecimiento para saber qué pasa en los sectores que están sin luz. En cuanto a la cisterna, con la bomba de agua puesta eso se va a solucionar también. Ese colegio fue arreglado en el 2009, luego de un incendio que sufrió, con una inversión de $1,2 millones. Pero todo el problema se reduce a un contexto social difícil que tiene el barrio y que excede a lo que podemos hacer”.

En tanto, la titular de la Dirección General de Escuelas, María Inés Abrile de Vollmer, explicó que en esa escuela –así como en otras tantas ubicadas en barrios de alta conflictividad social– se empezó a implementar el año pasado la mesa de gestión socioeducativa, donde participan las familias de los chicos que asisten ahí, la unión vecinal, miembros de la iglesia barrial o de los comedores, porque son los que más conocen las características de la comunidad educativa.

Vollmer indicó: “En esas mesas se han logrado resultados muy positivos, pero hay barrios donde las comunidades son más flexibles que en otros. Esta escuela está sentada a esa mesa, pero, claro, es un proceso lento. En realidad, la escuela es víctima de una situación de violencia que no provoca ella, sino su contexto social. Las peleas son entre grupos del barrio que la toman como escenario y generan esas situaciones de agresión. Se está trabajando, y hay mucho compromiso de parte de los docentes”.