Por Patricia [email protected]
Cerca del mediodía la temperatura era de 34°C y ya había una larga cola de autos en la ruta Panamericana que lleva a la montaña. La mayoría se paraba a la orilla del camino, donde hay bajadas al río, para hacer un asadito e instalar una carpa cerca del agua fresca y transparente.
En total se estima que unas 10 mil personas festejaron la Navidad en la zona de Blanco Encalada, y otro tanto lo hizo un tramo más arriba, en Cacheuta.
Sin dudas, la fiesta se centró en los puestos del río, sobre todo en aquellos donde no se cobra. Allí se puede elegir el lugar que se desea, montar una carpa, juntar dos autos con equipos de música para que la cumbia y el reggaetón suenen fuerte, mientras los cuerpos de los morochos se mueven juntitos a los de las morochas.
También hubo lugar para los pequeños, que llegaron al pedregoso lugar, con el camioncito y la pelota que le trajo Papá Noel. Muchos trasnochados, que pasaron “derecho” de la noche del 24 al día de Navidad. Hasta bien tarde siguieron el fernet, la cerveza, el lechón, las empanadas y el melón con vino.



