Luego de los días fríos de la semana pasada, ayer el sol picaba fuerte en los cuerpos de hombres y mujeres que se instalaron en la seguidilla de playitas de Blanco Encalada.

Unos 10 mil mendocinos fueron al río Mendoza a festejar la Navidad

Por UNO

Por Patricia [email protected]

Cerca del mediodía la temperatura era de 34°C y ya había una larga cola de autos en la ruta Panamericana que lleva a la montaña. La mayoría se paraba a la orilla del camino, donde hay bajadas al río, para hacer un asadito e instalar una carpa cerca del agua fresca y transparente.

En total se estima que unas 10 mil personas festejaron la Navidad en la zona de Blanco Encalada, y otro tanto lo hizo un tramo más arriba, en Cacheuta.

Sin dudas, la fiesta se centró en los puestos del río, sobre todo en aquellos donde no se cobra. Allí se puede elegir el lugar que se desea, montar una carpa, juntar dos autos con equipos de música para que la cumbia y el reggaetón suenen fuerte, mientras los cuerpos de los morochos se mueven juntitos a los de las morochas.

También hubo lugar para los pequeños, que llegaron al pedregoso lugar, con el camioncito y la pelota que le trajo Papá Noel. Muchos trasnochados, que pasaron “derecho” de la noche del 24 al día de Navidad. Hasta bien tarde siguieron el fernet, la cerveza, el lechón, las empanadas y el melón con vino.

 Embed      
 Embed      
Las reposeras, los pies en el agua y la sombrilla no faltaron
Las reposeras, los pies en el agua y la sombrilla no faltaron
 Embed      
 Embed      
Desde el mediodía la extensa ruta Panamericana fue transitada por miles de autos, que en algunos tramos avanzaban a paso de hombre.
Desde el mediodía la extensa ruta Panamericana fue transitada por miles de autos, que en algunos tramos avanzaban a paso de hombre.
 Embed      
 Embed      
Largas colas de autos se formaron en la bajada a las playitas
Largas colas de autos se formaron en la bajada a las playitas
 Embed      
 Embed      
Una enorme piedra apareció en la huella de tierra que lleva a uno de los puestos del río. “La pusieron los del puesto de enfrente, porque ellos cobran y nosotros no”, dijo la mujer que atiende un quiosco de la zona de las playitas.
Una enorme piedra apareció en la huella de tierra que lleva a uno de los puestos del río. “La pusieron los del puesto de enfrente, porque ellos cobran y nosotros no”, dijo la mujer que atiende un quiosco de la zona de las playitas.
 Embed      
A pesar del intenso calor, el asado y el pollo a las brasas fueron los platos preferidos de los visitantes
A pesar del intenso calor, el asado y el pollo a las brasas fueron los platos preferidos de los visitantes
 Embed