Se podría decir que la Toma de los Españoles, erigida junto al río Mendoza en Luján de Cuyo aprincipios de la década de 1790, nació para convertirse en una ruina para la posteridad.
Desde su fundación (1561) y por situarse en una extensa depresión –el Valle de Hüentata–, la
ciudad de Mendoza estuvo expuesta a las crecientes de ese cauce, que todos los veranos ocasionabandaños a pobladores y cultivos. Así y todo, recién hacia 1785 el Cabildo local, con apoyo del gobernador intendente deCórdoba del Tucumán, el marqués Rafael de Sobremonte –de quien dependía Mendoza desde la creacióndel Virreinato del Río de la Plata (1776)–decidió encarar una obra hidráulica en el lecho del río,en el punto donde "tomaba" el agua la acequia que regaba la urbe, es decir, a unos 3 kilómetrosaguas arriba del actual dique Cipoletti –sobre la izquierda del río Mendoza– y conectada con el hoyllamado Cacique Guaymallén que llegaba directamente a lo que ahora es el Area Fundacional (centrolocal hasta 1861). Esta obra de piedra de la zona y mortero, que también sería un puente, debía servir pararacionalizar el caudal de las aguas y evitar con eso las inundaciones estivales, aprovisionar delíquido potable la ciudad y proveer de ese recurso para el riego de los cultivos aledaños. Finalmente, como los fondos no llegaron, pese a las largas gestiones ante la corona española,la obra tuvo que ser solventada con dinero propio del Ayuntamiento y de los vecinos. Laconstrucción comenzó en 1778 y concluyó en 1791. Sin embargo, como si el río hubiera confabuladocontra el proyecto, produjo, en los años siguientes, varias crecientes, que la destruyeronparcialmente y siguieron haciendo lo mismo con cada arreglo que comenzaban las autoridades. La cosano dio para más en 1798, cuando definitivamente se desistió de seguir usándola y manteniéndola.Desde entonces quedó en desuso y poco a poco se convirtió en ruinas. Hoy, con 210 años de inactividad, ese fallido proyecto es Monumento Histórico Nacional yconocido como Toma de los Españoles. "Las actuales ruinas son escasos fragmentos que se conservande la obra primigenia, a partir de las cuales resulta difícil comprender el funcionamiento delsistema de la obra con relación al río. La toma y puente que se construyeron consistieron en undique distribuidor de las aguas del río Mendoza, con una toma de aguas para el actual CaciqueGuaymallén y un derivador de los sobrantes, que devolvía el agua innecesaria al río", explicaSilvia Cirivini, arquitecta e investigadora del Conicet. Pese a que se usaron durante muy pocos años, en la Comisión Nacional de Museos y Monumentosdicen que "es un valioso exponente de la ingeniería hidraúlica de la época colonial y es única ensu tipo, en la provincia y el país". Para hacer la obra hubo dos ofertas, pero se concretó la del constructor José Comte, con unfiador de apellido Espínola, que tenía la particularidad de utilizar la toma también como puente,para facilitar el tránsito de ganado a Chile y de transeúntes en general. Pero a pesar de loestipulado, la obra no se hizo completamente ni se tomaron las precauciones constructivas yrefuerzos estructurales indispensables para resistir a los embates del río. Y las tareas estuvieronplagadas de problemas surgidos, luego de los cruces crecientes entre Comte y Espínola. Segúntestimonió este último, Comte se había equivocado en el presupuesto "por falta de inteligencia paracalcular o con malicia". Espínola se habría sentido engañado como fiador y arrastrado a laejecución de una obra que sobrepasaba sus posibilidades materiales y financieras. Comte habríahecho gastos desmedidos e innecesarios y después de que acabó el trabajo se fugó, dejándoloabandonado. Por eso, para terminarlo, el fiador debió invertir $10.000 (4.000 más de lopresupuestado y recibido), para lo cual, dijo, comprometió todo su patrimonio personal y llegóincluso a vender dos esclavos en Chile para sufragar los gastos, según expone Cirvini. El 5 de agosto de 1791, una comisión ad hoc realizó un prolijo detalle de las presuntasfallas e incumplimientos en los cuales incurrió el fiador Espínola, quien hizo el descargo dealgunas críticas que juzgó infundadas y todo lleva a pensar que se comprometió a arreglar laspartes principales de la obra, ya que a fines de noviembre de 1791, el Cabildo de Mendoza aceptó ydio por finalizada y cumplida la obra del río a cargo de Espínola, "separándosele de todaobligación quedando desde hoy día de la fecha a cargo de la ciudad cualquier otro reparo que endicha obra se necesite ...". Y dos meses más tarde, en enero de 1792, se dio cuenta en las actasdel Cabildo acerca "de la rotura de la obra del río, con motivo de haber destruido las crecientesdel río en verano, el bordo norte y quedando aisladas las dos compuertas". Se consignó también que " las aguas arrastraron gran parte de las obras de defensa y accesorias". Hacia octubre de 1792, se insistió en los arreglos de la obra con otro arquitecto JaimeRoquer. Y en 1795, 1797 y 1798 hubo nuevas reparaciones que condujeron a nuevas frustaciones hastaque, finalmente en 1798, se dieron por terminados los intentos de rescatar la hoy valiosa entérminos testimoniales y patriominales, Toma de los españoles. Un rescate en suspenso Silvia A. Cirvini. Investigadora del Conicet Esta obra hidráulica es Monumento Histórico Nacional, uno de los pocos testimonios de laépoca colonial en nuestra región. La Toma y Puente de los Españoles refiere a la historia económicade la región, a los intentos de regular el caudal del río y refleja el estado del conocimiento enlas tecnologías y materiales empleados. Durante 200 años, estas ruinas pasaron casi inadvertidas en el lecho del río, en un paisajenatural, al borde de una barranca, con escasa intervención de actividad humana. La ruta, lainstalación de Industrias Grassi y finalmente la declaratoria como Monumento Histórico Nacional(1986) fueron alterando la tranquilidad y estabilidad del sitio. Varios intentos de intervenir el área quedaron en la nada. Es necesario definir diferentesáreas de protección en torno al monumento. Lo importante es la coordinación y complementación deacciones en todas las jurisdicciones, la Comisión Nacional de Monumentos en cuanto a la protecciónde las ruinas y su entorno inmediato, Irrigación en cuanto a la tenencia de los terrenos dentro dellecho del río y los colindantes, y la Comuna de Luján deben reglamentar y regular los usos yactividades del entorno, y el planeamiento y mantenimiento de vías de acceso y servicios.



