Por Carina Luz Pérez
Unicef afirmó que cuatro de cada diez recién nacidos con menos de 1.500 gramos sufrirán alguna secuela, como sordera, ceguera o parálisis cerebral. Fallas en el seguimiento del bebé tras el alta médica.
Una atención prematura
De todos los recién nacidos vivos, los prematuros que pesaron menos de 1.500 gramos constituyen el grupo más propenso a sufrir algún tipo de discapacidad.
Unicef Argentina informó en el marco de la celebración de la Tercera Semana del Prematuro 2012 que empieza este lunes, que “de los 7.966 prematuros con menos de 1.500 gramos sólo siete de cada diez superan los primeros 30 días. Asimismo, de los 5.229 que sobrevivieron al año, 4 de cada 10 sufrirá –junto a su familia– las consecuencias de eventos que en muchos casos podrían haberse evitado, como la ceguera, la sordera, la parálisis cerebral o alguna otra discapacidad”.
Esto sucede porque no todos los servicios de obstetricia y neonatología están perfectamente coordinados para que estos niños reciban un diagnóstico precoz de las secuelas y un tratamiento adecuado para superarlas o contenerlas.
Por eso, este año la campaña de Unicef hace hincapié especial en el derecho 7 del Decálogo del Prematuro, el cual establece la obligación de asegurarle el acceso a buenos programas de seguimiento luego de salir del hospital.
En Mendoza, el hospital pediátrico Humberto Notti tiene una deserción en sus consultorios de seguimiento para prematuros y de alto riesgo del 70%, según los expresado por el equipo médico a cargo de estos chicos, a Diario UNO hace una semana atrás. Y en el Lagomaggiore, otro 20% más, es decir, existen alrededor de 460 bebés que el sistema de salud “perdió” porque luego del alta hospitalaria sus mamás no volvieron a los controles.
Por supuesto, esto no significa tajantemente que no están siendo tratados por alguna asistencia médica. Pero la pregunta es si la misma es la adecuada a sus necesidades, si están siendo alimentados y estimulados de forma tal de reducir sus secuelas físicas y psicológicas. Y en esa cantidad de pequeños, hasta ahora, es una incógnita.
Desde el Ministerio de Salud de la Provincia reconocen que hace falta coordinar acciones con los diferentes consultorios de seguimiento para ajustar el modo de registrar a estos niños durante la internación neonatal y al volver a casa con el alta médica.
Carlos Cardello, titular de la Dirección de Prevención, Promoción y Atención Primaria de la Salud, adelantó que trabajan en una normativa común para que los hospitales los sigan, de acuerdo con criterios utilizados internacionalmente, como por ejemplo qué patologías incluir en las redes de seguimiento posinternación. Además, al término de la Semana del Prematuro convocará a todos los equipos de seguimiento de la provincia para escuchar inquietudes y necesidades, de modo tal de acordar pautas de trabajo.
“Es cierto, debemos coordinar entre los hospitales y la red de seguimiento para bajar los niveles de deserción”, señaló Cardello.
Vulnerabilidad social
Uno de los problemas más complejos de resolver para garantizar que el prematuro no sea alejado de la asistencia que tiene por derecho es la capacidad económica y cultural de los padres para cuidarlo, porque muchas veces la vulnerabilidad social termina atentando contra las posibilidades biológicas que tiene el bebé para recuperarse totalmente. Es común que las trabajadoras sociales se preocupen por el lugar donde vivirán los niños, procurarles cunas, ropa, leche, pasajes de micro y todo aquello que ayude a sostener el trabajo médico que se hizo para salvar esa vida.
Existe una discusión en los hospitales sobre si ofrecer la leche especial para prematuros (a veces la necesitan a la par de la teta de mamá o cuando no aprenden a succionar por la misma debilidad) debe ser el motor principal para que la mamá regrese a los controles.
En opinión de Cardello, “es verdad que muchas veces esa estrategia termina siendo lo más práctico para que el bebé sea controlado, pero tampoco es bueno que esa consulta termine siendo solo eso, la entrega de la leche, porque muchas veces sucede que la mamá no lo lleva, o no deja que lo vacunen. Entonces, es útil pero no debe ser el centro del abordaje, sino el derecho que tiene el bebé de recibir los cuidados necesarios”. explicó.