Es un tramo de 25 kilómetros entre Maipú y San Martín en el que se realizan tareas de fresado para reparar el pavimento roto. Aconsejan manejar con precaución.

Un mes más seguirán las molestias por las obras en el Acceso Este

Por UNO

Por Mariana Gil

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En un mes concluirán las tareas que causan molestias y quejas de los conductores por las irregularidades que presenta el pavimento de la ruta 7 (Acceso Este) desde la altura del departamento de Maipú hasta San Martín, en un tramo de 25 kilómetros. Las tareas a cargo de Vialidad nacional demandaron una inversión de aproximadamente $10 millones.

Hace varios meses, cuando arrancó la reparación con el denominado sistema fresado –consiste en lijar o raspar la parte superficial de la carpeta asfáltica entre 2 y 3 centímetros para quitar la superficie del pavimento– empezaron los inconvenientes en ese tramo del camino.

Desde Vialidad nacional aseguran que los trabajos se aceleraron con la llegada del calor para las tareas de recubrimiento con la capa asfáltica de distintos espesores y en función de las extracciones entre el Kilómetro 1024 y el 999. Luego se completará con la pintura superficial de la calzada.

“La superficie nueva permitirá mejorar las condiciones de circulación ya que en esa zona existían deformaciones y desbordes en el pavimento. El mecanismo, en primer lugar, fue pasar una fresa, que es una máquina que va raspando la parte superficial del pavimento. Eso necesita permanecer un tiempo al descubierto para mejorar la adherencia entre la capa vieja y la nueva de asfalto. Además, las tareas de recubrimiento se hacen cuando aumenta la temperatura del ambiente, para no correr riesgos de que el material nuevo se agriete”, explicó Marcelo Franciosi, supervisor de Obras de la Dirección Nacional de Vialidad.

Y para llevar tranquilidad, el hombre dijo que “a las 24 horas de la colocación de la capa asfáltica se habilita el tránsito vehicular”.

Frente a las quejas de los automovilistas por la inseguridad y molestia Franciosi respondió que “no es inseguro, sino que es molesto y ruidoso, pero es más seguro el pavimento fresado que las huellas u ondulaciones que son producto del peso de tránsito pesado de los camiones. Hay que manejar con precaución. El conductor debe adaptarse al camino y tomar las precauciones necesarias”.

Los trabajos se realizaron en forma parcial, y en ambas vías, no en el 100% de la superficie pero sí en función de los defectos que se detectaron en un análisis previo. El énfasis de la tarea fue en la calzada derecha, que es la de tránsito más lento y en la que con mayor frecuencia transitan los camiones, que son los que propician la deformación de la calzada.

“Son trabajos de mantenimiento. El pavimento por exceso de carga va sufriendo deformaciones, ondulaciones transversales y longitudinales y eso produce inseguridad y molestia en el tránsito, en especial cuando llueve”, explicó Franciosi.