Hace 60 años, el fruticultor de origen libanés Miguel Najul compró una extensa finca demarcada desde la ruta 40 hacia el río Tunuyán a la que, luego, parceló en lotes para desarrollar el cultivo, la selección, el empaque y la exportación de vides, manzanas y peras. También para brindarles a sus trabajadores la facilidad de contar con una tierra donde poder levantar sus casas para residir en la zona. De forma visionaria y, ante todo generosa, don Miguel transformaría así una gran extensión de selva virgen en una de las principales fuentes de trabajo de varios pobladores e impulsaría el surgimiento del Manuel Belgrano, primer barrio ubicado al sudeste de la villa cabecera.
Ese es apenas uno de los datos que Evelina Verón de Tribiño (73) rescató en el libro Tierra de Leones, publicado gracias a un subsidio del Fondo Provincial de la Cultura y de la colaboración de la Comuna. Para poder reconstruir la historia de esta barriada emblemática de Tunuyán, esta docente jubilada realizó durante dos años más de 34 entrevistas e investigó en archivos locales y provinciales para hallar documentación que diera fe de fechas, nombres y lugares, con la exactitud y la veracidad típica de cualquier historiadora.
"La misma gente fue formando una cadena. Me iban diciendo andá a tal que te cuente esto, esta persona sabe esto otro. Escuché comentarios como el "¿te acordás cuando no teníamos luz? O me fui enterando, por ejemplo, que hubo un vecino que vendió su bandoneón para comprar el lote. Me contaban lo cómico, pero también lo triste", detalló esta escritora que llegó a esta zona en 1969 acompañando a su esposo Tito Tribiño, junto al primero de sus tres hijos.
Quien lleva varios libros en su haber aseguró que debió caminar mucho para reunir estos testimonios y que no paró hasta dar con datos certeros y rigurosos.
Por ejemplo, entre otras averiguaciones tuvo que indagar en toda Mendoza para ubicar a los familiares de León Lescours para conocer la historia detrás de uno de los nombres de las arterias que entrecruzan esta barriada que van desde el sur de la calle España hasta el límite con el canal Agustín Solanilla, y desde la avenida San Martín hasta Yrigoyen.
En números, hoy residen allí 380 familias, aunque fueron 60 las que trabajaron desde un inicio de forma mancomunada teniendo como sueños desarrollar obras de agua potable, luz eléctrica, gas y asfalto, lo que luego lograrían gracias al esfuerzo compartido.
El tesón y las ansias por progresar de sus pobladores quedan demostradas en varias de las reseñas, como la que hace alusión a una parte de este barrio (sólo 40 casas) que surgió a través del sistema de ayuda mutua. En la década del '60 el Instituto Provincial de la Vivienda les exigía a sus adjudicatarios que aportaran para su construcción varias horas de trabajo diario, a pesar de que la mayoría se desempeñaba como empleados de alguna dependencia pública o privada. Estas viviendas luego se integrarían al Belgrano.
"Siempre estuvo formado por gente familiera, colaboradora, de amigos, de verdaderos compadres. La gente trabajó haciendo zanjas para colocar el agua o caminaba varias cuadras hasta el surtidor de don Barcenilla. Este es un barrio que fue protagonista cuando el progreso aún no llegaba", aseveró Verón.
También destacó el empuje de la mujer que era la que organizaba rifas, carneos o peñas para recolectar dinero, o el de los mismos jóvenes, contando que muchos vecinos recordaban cómo ellos iban hasta Zapata a vender vasos de sidra en la ruta para comprar el cableado.
Como datos puntuales, en Tierra de Leones se deja asentado que la unión vecinal se fundó en 1964 por iniciativa de Salvador Torres y que el 20 de julio 1970 se inauguró su sede en calle Echeverría y que a partir de ese momento se llamaría oficialmente barrio Manuel Belgrano. Sin embargo, popularmente se lo conoce con otro nombre.
"Vos le preguntás a cualquiera cómo se llama y te dicen el barrio de los 80 leones. Es que cuentan que una vez hicieron un asado y que hubo una discusión y entre dos bandos se desafiaron a ver quiénes eran los más leones", relató al momento de justificar la elección del título .
"La dedicación puesta en la recolección de datos, la fidelidad al transmitirlos no tienen otro objetivo que el de interpretar la frescura, la mirada y el entusiasmo de cada vecino y les puedo garantizar que ha sido escrito con el corazón", resume la misma autora en la introducción a su libro, al que llenó de voces, anécdotas, fotografías y un sinfín de homenajes.
