Una audiencia que debía desarrollarse con toda normalidad terminó en una verdadera batahola en la Sexta Cámara del Crimen, donde se juzga a tres jóvenes acusados de tentativa de robo agravado por uso de arma de fuego.

Un juicio por violento robo terminó en escándalo, insultos y amenazas de los acusados a una defensora oficial

Por UNO

Por Catherina Gibilaro

Este es el segundo día del debate donde en la banca de los acusados se encuentra Lucas Castillo, Fernando Córdoba y Andrés Yacante Tello, hijo del “Casca Tello”,quien está cumpliendo prisión perpetua en Santiago del Estero, por el asesinato de un narco colombiano.

La mañana transcurría dentro de lo previsto ante el tribunal presidido por Marcelo Gutiérrez del Barrio e integrado por Alejandro Gullé y Liliana de Paolis de Aymerich. Como fiscal se desempeña Santiago Garay. 

El abogado Carlos Varela Alvarez, abogado de Yacante Tello, recusó a los fiscales de Cámara, Felipe Seisdedos y Fernando Guzzo y también a la propia Sexta Cámara, pero esta ultima no aceptó el requerimiento.

A Fernando Córdoba lo defendía el penalista Carlos Castro y Lucas Castillo es patrocinado por la defensora Oficial, Silvina Gonzalez.

Un incidente jurídico, entre la abogada defensora quien no se opuso a la incorporación de las pruebas que no fueron vistas por los otros dos abogados, desató el pandemoniun nunca visto en una sala de debate.

Los insultos y amenazas hacia la profesional provenían desde familiares de Yacante Tello pero también de dos de los imputados: el mismo Yacante Tello y Córdoba. Este último fue más lejos aún cuando amenazó de muerte a Castillo, el tercer acusado, representado por la defensora oficial.

Cuando ella le preguntó a Córdoba si él se hacía cargo de lo que decía, éste afirmó a viva voz ”me hago cargo de matarlo”. La temeraria acusación causó alarma en quienes la escucharon y de inmediato el tribunal dado que no cesaban los gritos, ordenó el desalojo de la sala.

A estos hechos lamentables hay que sumarle otro protagonizado por el penalista Carlos Varela Alvarez. En una actitud teatral levantó la silla del lado de los defensores para ir a sentarse al lado de su defendido. Esto en una clara demostración de falta de respeto hacia la defensora oficial.Concretamente no quería estar sentado más a su lado.

También manifestó que González “no podía estar sentada en el lugar de los defensores sino más bien en la de los fiscales” dijo Varela. Todo esto gratuitamente dado que la defensora no hacía más que cumplir con la tarea que le encomendó el Estado.

Ese Estado que no tuvo la decisión de poner en resguardo la integridad de la profesional al no haber en la sala ningún policía que la cuidara ante las amenazas que recibió o bien que se tomaran medidas severas contra los que las proliferaron.