Por Carina Luz Pé[email protected]
Después de la publicación de Diario UNO sobre la venta de materias en la UNCuyo, alumnos exigen explicaciones. En Ciencias Políticas se descubrió que no concuerdan las actas de los docentes con los analíticos de varios alumnos y
Tras el escándalo por las notas vendidas en la UNCuyo, aparecieron nuevos testimonios
“Soy personal no docente de la Facultad, trabajo en la Dirección de Publicaciones y hace dos años hice público por el Facebook este problema y empezaron los aprietes, persecutas de la parte de la decana Claudia García, que en ese momento era secretaria académica”, explica Rodrigo Olguín (43), el primero en alertar de la posible venta de materias en Ciencias Políticas, pero que según su relato, nadie tomó en cuenta para abrir una investigación.
“Yo me entero del tema porque hubo una pelea entre estudiantes. Un chico se enojó con otro porque a uno lo habían aprobado y a otro no. Esto me lo cuentan y con otros empleados de la Facultad fuimos a decirle a García, sobre esto: ‘¿Señora es verdad lo que está pasando?’”, le pregunté. Y ella, sin detenerse porque la paramos en la playa de estacionamiento con otros testigos, me contestó: “No, no...”, como que no iba a hablar. Al segundo día de que tuvimos esta conversación, me envió una carta documento pidiéndome que me retractara. No lo hice y mi abogado me indicó que no lo hiciera porque decía la verdad”, detalló Olguín.
“Desde entonces –agregó este empleado, con 17 años de antigüedad–, empecé a ser discriminado al momento de las recategorizaciones del personal, sin explicaciones”.
Según lo testificado por Olguín, las autoridades de la Facultad ya sabían de los acontecimientos antes de que, finalmente, algunos expedientes de chicos con notas fraguadas fuera tratado en el Consejo Directivo de Ciencias Políticas, cuya decisión formal de indagar sobre las reiteradas irregularidades se tomó recién durante la última sesión presidida por Graciela Cusinet, el 11 de agosto.
Sin embargo, en las subsiguientes reuniones de ese órgano de gobierno no habría sido tratado, ya que los consejeros estudiantiles consultados por UNO no conocían el tema y de hecho se vieron sorprendidos por al difusión de la investigación.
En este contexto, Mariana Ábrego (24), de la Agrupación Universitaria Nacional, que forma parte del centro de estudiantes y es consejera directiva por los estudiantes de la facultad, dijo que pedirán más información al Consejo Directivo el lunes.
“Queremos que este tema se investigue a fondo para saber si existe o no la venta de materias, identificar a los responsables e ir hasta las últimas consecuencias. Creemos que es una irresponsabilidad de quienes les corresponde atacar el asunto y debe ser resuelto lo antes posible”, explicó Ábrego.
Además, de la sorpresa de los estudiantes, docentes y personal no docente por la investigación en marcha, durante la mañana de ayer trascendió una serie de peleas y acusaciones cruzadas entre personal académico, estudiantes y autoridades de esa facultad, incluidas amenazas de despidos.
La posible venta de materias a los alumnos avanzados de 4º y 5º año de las carreras de Ciencias Políticas y Comunicación (con las que se empezó la auditoría, por lo que podría haber otros casos) se dio por el colapso del sistema informático en octubre del 2013.
Esa dificultad del sistema hizo caer todas las claves del personal, a través de las cuales se podía conocer quién cargaba los datos de los exámenes.
Tras el colapso, las máquinas de la Dirección de Alumnos dejaron de funcionar en red, quedando un sólo equipo habilitado para tal fin. Sin embargo, los informáticos encargados de hacer la migración desde el viejo sistema colapsado al nuevo SIU Guaraní encontraron resistencias de algunos empleados para terminar de hacer el cambio.
De todos modos, mientras se iba de un sistema a otro (migración obligatoria, ya que el Ministerio de Educación nacional lo había impuesto para evitar precisamente los fraudes) en enero pasado surgieron las primeras contradicciones entre analíticos y actas volantes de los profesores.
En los meses subsiguientes, fueron contabilizados por los encargados de hacer la nueva carga, alrededor de 15 alumnos. Más allá de que por el secreto de sumario no se sabe sin son más las personas (alumnos y egresados) con analíticos fraguados.
Qué se investigaPara acreditar en forma irregular la aprobación de una cátedra de las consideradas “difíciles”, la pesquisa busca demostrar la existencia de una organización que cobraba $2.000 por cada materia.
Según quienes iniciaron las denuncias, este atajo para recibirse fue ideado por un “graduado” y al menos un empleado con antigüedad de la Dirección de Alumnos de la facultad.
Una vez realizada la transacción económica u otro tipo de arreglo, el empleado con acceso al sistema de carga virtual ingresaba el nombre del alumno, DNI, su número de registro y la materia aprobada, con el detalle del libro de actas foliado correspondiente a la materia rendida en la fecha, hora y con el profesor a cargo.
Entonces, por este artilugio, el estado académico del alumno mostraba la aprobación aun sin haberse presentado o anotado a la mesa.
Otra forma era directamente cambiar un aplazo por un generoso 7 u 8 como muestran los cruces de datos. Hay documentos en los que puede verse que un mismo alumno de la carrera de Ciencias Políticas realizó este fraude en siete materias.

