Carolina vivió 30 años como varón, se casó y tuvo un hijo. Padece el síndrome de Benjamin y logró por primera vez en Mendoza que a alguien le cambien su identidad en el documento sin previa operación de cambio de sexo.

Se siente mujer y cambió su DNI

Por UNO

Carolina C. (39) es la primera mujer mendocina –y uno de los pocos casos en el país– que logramodificar su género y nombre en el DNI sin someterse previamente a una intervención quirúrgica para

cambiar de sexo.

Nació y vivió algo más de 30 años como hombre, durante los cuales se casó y tuvo un hijo.

Después, cuando la realidad la alertó sobre su condición, debió superar embrollos burocráticos y

morales para alcanzar una meta que en algunos momentos creyó infranqueable: reconocerse feliz en el

espejo, femenina desde la ropa hasta el pensamiento, y que todo eso fuera avalado por el

comprobante del documento en trámite, la cédula y el carnet de conducir, que con el nombre de

Carolina ahora guarda en la billetera que la acompaña en su andar cotidiano.

Fue el Primer Juzgado de Familia el cual avaló la rectificación de la partida de nacimiento

de esta mujer, basándose en el diagnóstico médico. "Soy una mujer con disforia de género. Quiere

decir que mi mente estaba en desacuerdo con mi sexo biológico", explicó a UNO, desde el living de

su casa, la empresaria, que además de un cíber en pleno centro tiene una clínica de consultorios

médicos y está a punto de abrirse un hostel.

Desde el Registro Civil local, la titular Olga Videla explicó que en la provincia hubo dos

situaciones similares. Fueron en Las Heras y General Alvear, aunque en ambos casos el cambio en el

documento de identidad se autorizó después de la operación.

"Decirle a mi hijo fue lo más difícil"

"Viví una vida normal. Estudié ingeniería en sistemas, carrera que me sirvió después para

abrir mi propio negocio; me casé y tuve un hijo. Pero siempre estuve confundida", contó Carolina

desde su departamento céntrico.

Agregó: "Cuando la sensación era ya muy fuerte, me separé y me fui a España, negando lo que

me sucedía".

Sus intentos fueron vanos. Si bien de regreso en Mendoza trató de retomar la vida que llevaba

con su familia, aclaró: "Mi deseo de ser mujer me persiguió como una sombra".

Recién en el 2006 Carolina se acercó a un profesional y, luego de una terapia de un año,

obtuvo el diagnóstico de disforia de género o síndrome de Benjamin, traducido como un "desacuerdo

profundo entre el sexo con el que se nace y lo que la persona siente como propio".

"Primero tenía que aceptarme y después empezar a cambiar, por eso, luego del tratamiento

inicié los trámites en Buenos Aires, donde me animé a vestirme como mujer. Tras un año de espera

estéril y de que me sometieran a innumerables estudios, volví y en seis meses obtuve mi nueva

partida de nacimiento en Mendoza", relató.

Pese a que el camino iba allanándose, esta mendocina debió librar la batalla más cruda. "

Decirle a mi hijo de 11 años fue complejo, pero mi ex pareja me ayudó. Él está procesando la

situación y yo me muestro como soy sin hacerlo sufrir", comentó, aclarando en el final que la

cirugía de cambio de sexo es lo que le falta para cerrar su historia. "No pienso en enamorarme,

sólo quiero que llegue el día en que, de una vez y por todas, pueda dar vuelta la página", se

esperanzó.

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Carolina C.
Carolina C.
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