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En las últimas horas se conoció el dato de que se llevaron plata de la vivienda y ahora los pesquisas siguen el móvil del robo. De confirmarse, se complicarían los cargos que pesan contra Sebastián Videla, el principal sospechoso del asesinato.

Se llevaron mil pesos de la casa de Micaela y ahora cobró fuerza la pista del robo en la investigación del crimen

Por Leonardo Otamendi

Micaela Blasco (20) fue asesinada en su departamento de calle San Juan 880 de Capital. Fue estrangulada con el cable del teléfono y cuando se desvaneció, fue sumergida en la bañera, hasta ahogarla. Durante cuatro días fue una incógnita quién la mató, hasta que arrestaron a la ex pareja de su prima, Sebastián Videla (32). Si bien los investigadores no pudieron establecer aún por qué la asesinó, en las últimas horas se instaló el móvil del robo.

La madre de la joven, después de unos días de estar shockeada, recordó algo que podría determinar un giro en la investigación en curso.

Trascendió que este martes declaró ante el fiscal Santiago Garay y le contó que faltaba plata de su departamento. Fuentes ligadas a la investigación revelaron que la suma eran $1.000.

“Descuidamos el móvil del robo pero ahora que la madre dijo que faltaba ese dinero, es posible que Videla fue con intención de robar pero le pidió a Micaela que lo deje entrar para hablarle sobre su prima y ex pareja”, explicó una fuente ligada a la pesquisa.

Y agregó: “Videla tenía fama entre sus familiares de raterito, no tiene antecedentes pero se mandaba algunas, porque también era medio vago y a veces necesitaba dinero”.

La instalación del móvil del robo puede complicar más al detenido. Hoy está acusado por el delito de homicidio simple en concurso real con robo que tiene una pena de 8 a 25 años de prisión. Sin embargo, podría arriesgar una pena mayor si Garay le imputa homicidio criminis causa, es decir: comete el homicidio para "tapar" otro delito.

De todas maneras la Justicia no “escarbará” mucho sobre el móvil. Si bien es importante saber todo lo posible respecto al crimen, lo esencial es encontrar al culpable, “por qué la mató es algo que les interesa a la familia, a los periodistas y los lectores o televidentes”, sentenció un investigador.

Micaela era una chica que trabajaba en una heladería. Hacía unos meses había abandonado la carrera de Arquitectura. Vivía con su madre en pleno centro. Tenía una vida común de una joven de 20 años. No tenía novio aunque hacía unos meses había estado saliendo con un chico.

De este joven sospecharon inicialmente, al menos sus familiares. Un tío de la víctima lo apuntó como el asesino. Sin embargo, el fiscal especial Santiago Garay, antes que el hombre lanzara sus acusaciones públicas contra el muchacho, ya le había tomado declaración y tenía una coartada. Le dijo al magistrado que estaba trabajando en la mañana del crimen y éste lo constató. Parecía que la pesquisa se quedaba sin sospechosos.

Sucede que la investigación siempre apuntó al círculo masculino de Micaela y la hipótesis circundaba sobre alguna relación de ella.

Videla, el detenido, se abstuvo de declarar cuando fue imputado por el fiscal Garay. El padre de la chica fue terminante al decir que su hija jamás podría haber tenido una relación con este hombre, ex pareja de la prima de Micaela, Mariana Vidal, quien estuvo algunos días sin decir nada sobre lo que sabía. Ahora, el progenitor de la víctima estimó que el asesino no actuó solo, que tuvo algún tipo de ayuda.

El arresto se produjo porque el sospechoso llegó a la casa de su ex pareja con el celular de Micaela (le robaron dos cuando la mataron). Vidal le dijo a Videla: “Tiralo, van a creer que sos vos el asesino”. Y de inmediato se deshicieron del teléfono; lo arrojaron al Zanjón del Los Ciruelos.

Pero Mariana le contó a su hermano lo sucedido con el celular, este a su padre y este último se comunicó con los investigadores para decirles lo que sabía. Inmediatamente Videla fue detenido y en su casa se encontró un llavero de Micaela con llaves de la puerta del departamento y del edificio. El asesino no forzó ninguna abertura y al escapar de la escena del crimen cerró la puerta con llave.

Además del llavero también hallaron ropa interior de mujer en la casa del detenido. Y de la vivienda de Micaela robaron los dos celulares y una máquina de fotos, según pudo precisar la madre apenas ocurrido el homicidio.

No obstante, muchas veces los asesinos se llevan algún objeto de valor de la escena del crimen para confundir a los investigadores, que supongan que se trató de un robo y orientarlos hacia el mundo de la delincuencia y que excluyan entre los sospechosos a los familiares o conocidos de las víctimas.

En el homicidio de Micaela se supo siempre que el victimario ingresó al departamento con consentimiento de ella y por ello se elaboraron algunas hipótesis: que Videla tenía una relación con la chica y la mató durante una discusión o que el sospechoso estaba molesto porque la víctima salía con su ex esposa, y durante sus reproches la atacó y asesinó.

De todas maneras, la familia de Micaela dejó en claro que la primera hipótesis es casi un imposible, aunque la chica fue encontrada desnuda en la bañera, tal vez por una estrategia del homicida para despistar a los investigadores.

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