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Tras 16 años, la Séptima Cámara del Crimen rechazó la pretensión de un defensor y del fiscal de que la causa quede sin efecto por el paso del tiempo.

Se estancó el juicio a 17 ediles de Las Heras acusados de cobrar sobresueldos en 1994

Unos hacen rato peinan canas, otros están calvos, varios tuvieron hijos, se casaron, se divorciarono enviudaron, incluso uno de ellos falleció durante el proceso. Aún así, tras 16 años de

investigación, arrancó el juicio oral y público contra 17 ex concejales del departamento de LasHeras, acusados de cobrar sobresueldos disfrazados legalmente de viáticos. Y como no podía ser de
otra forma, se inició en medio de un verdadero revuelo jurídico que amenaza con estancarlo más delo que está. La primera jornada fue para alquilar balcones. Es que cuando parecía que el juicio moría allíy los ex ediles serían desvinculados del caso por el paso de los años, el tribunal decidió quecontinuará con el juicio, generando gran polémica entre los abogados defensores y la fiscalía. El debate se inició a las 16.56 y el defensor, Oscar Dimas Agüero, no tardó en hacer unplanteo central: pidió que se cerrara el caso y que sus defendidos fueran sobreseídos(desvinculados) porque tras 16 años de investigación sin sentencia se habían vencido los plazosrazonables para hacer un juicio justo. Se basó en fallos de la Corte de Justicia de la Nación y los mandamientos jurídicos de laCorte Interamericana de Derechos Humanos de Costa Rica. Los otros seis abogados defensoresreclamaron lo mismo. De inmediato, el tribunal le preguntó al fiscal Felipe Seisdedos (encargado de mantener laacusación) cuál era su postura. El fiscal adhirió al planteo de la defensa, concluyendo que el casodebía cerrarse. Seisdedos exclamó: "Nadie más que yo ha luchado para que este juicio se hiciera, pero no hayplazo que no se cumpla ni tiento que no se corte (citando al Martín Fierro) y aunque esta posturano guste, en este caso los plazos razonables para un juicio ya se vencieron". La postura del fiscal iluminó los rostros de los defensores. La suerte del juicio estabaechada. Si el fiscal no mantiene su acusación, este juicio y cualquier otro se cae, porque eltribunal no puede emitir una sentencia sobre un caso que no tendrá pedido de condena, tal cualocurrió hace un par de semanas con el caso del médico Oscar Tarqui. El tribunal, integrado por Gabriela Ursiuolo, Julio Carrizo y Lilia Vila, pasó a un cuartointermedio a resolver lo que todos ya anticipaban, poniendo las manos en el fuego, como unsobreseimiento. Los ex ediles respiraban aliviados. Pero, siempre hay un pero, una hora y media después, el tribunal salió a dar la sorpresa y undisgusto a los procesados. Rechazó el pedido de la defensa al que el fiscal también había adherido basándose en un fallode la Suprema Corte local de 2009, en el que los defensores de los ex concejales habían hecho unplanteo similar y el máximo tribunal lo había rechazado. Los abogados saltaron de sus sillas para hacer nuevos planteos jurídicos y el fiscalSeisdedos, con su voz ronca, le preguntó al tribunal: F: –¿Y ahora qué rol juego yo? T: –¿Se lo pregunta a usted mismo o a nosotros? F: –A mí mismo y a ustedes. T: –Oportunamente se le responderá. Así el tribunal dejó la situación del fiscal en el aire, a pesar de que claramente con esapregunta daba una señal de que no podía seguir adelante con la acusación. Los defensores rápidamente pidieron la suspensión del juicio bajo el argumento de que elaccionar de la fiscalía estaba paralizado. El tribunal no discutió. Pasó para un cuarto intermedio hasta el lunes 31 y cerró laaudiencia en medio del desconcierto generalizado.

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