Por Gonzalo [email protected]
General Alvear. Ya pasaron casi tres años desde que Néstor Roberto Martín Barroso desapareció del hospital Enfermeros Argentinos y nunca más lo volvieron a ver. Para su hermana, Silvia Martín (43), es como si el tiempo se hubiera detenido, vive el mismo “infierno” cada día, pero “no importa”, dice. Su determinación es inalterable y no piensa dejar de buscar hasta dar con su hermano mayor.
Con el mismo ímpetu que arrancó la pesquisa en diciembre de 2011, y sobre todo “con la esperanza intacta”, Silvia recorrió medio Alvear en moto buscando en las fincas, las casas de los familiares y cuanto lugar pudo haber pisado Néstor.
Haciendo changas, como vender ropa usada, confeccioar acolchados o bolsas reutilizables, se las arregló para juntar dinero para viajar a las provincias vecinas siguiendo algún rastro, por más endeble que fuera, que surgía sobre el posible paradero.
“Fui a San Luis, a La Pampa y anduve por Mendoza y los departamentos del sur (provincial); estuve en las comisarías, pregunté en los hospitales y en cada lugar que me decían que pudo haber estado y todavía no sé nada; no lo pude encontrar vivo ni muerto, pero no pienso parar”, dijo, compungida, la mujer.
La última vez que lo vieron a Barroso fue el 23 de diciembre de 2011 en el hospital alvearense. Ese mañana, el hombre que ya cumplió los 48, se levantó de la cama, se vistió y abandonó las instalaciones sanitarias sin que nadie se percatara.
En los días siguientes, la policía montó una búsqueda en las inmediaciones de su domicilio en el paraje Compuertas Negras, camino de Bowen; en Carmensa, donde reside un pariente, por los canales de riego, el cauce del río Atuel, entre otros tantos lugares. También sobrevolaron el departamento en un avión del Aero Club local y hasta el Ministerio de Seguridad envió el helicóptero Halcón para realizar un rastreo aéreo más minucioso, pero todo fue en vano. Sin ningún recurso económico, Néstor se esfumó y la frase que empleó la Policía para graficar la situación fue “se lo tragó la tierra”.
Uno de los grandes inconvenientes que tuvo la policía al focalizar la búsqueda es que Néstor no regresó a la casa, ni acudió a un familiar, tampoco lo vieron por los lugares que frecuentaba. Silvia asegura que hubo gente que lo vio ir camino a la casa de otro hermano pero nunca encontraron un testimonio confirmatorio.
A casi tres años de la desaparición, Silvia pide ayuda a gritos a quien pueda saber algo que la conduzca hasta su hermano, y en esa petición está incluido el Estado mendocino.
“El año pasado comenzamos a gestionar con el Gobierno una recompensa, pero todavía no sale nada. Igualmente voy a seguir luchando hasta el final porque sé que está con vida, esa esperanza no la pierdo”, dijo con profunda convicción.
Depresión y alcoholBarroso trabajaba en fincas o campos, era casado y padre de siete hijos. La debacle comenzó el día que perdió a su familia tras separarse de su mujer y cayó en una profunda depresión que derivó en alcoholismo.
La internación fue el 19 de diciembre de 2011 cuando la situación se tornó insoportable y la salud pendía de un hilo. “Al último no quería ni comer”, comentó Silvia Martín a Diario UNO.
Cuando a la hermana le informaron que dejó el hospital por decisión propia “pensé que había vuelto a la casa pero cuando no apareció me preocupé. Al principio supuse que podía ser una venganza contra la familia porque estaba muy mal después de la separación, sin embargo después no tuve más noticias, y desde entonces vivo un infierno pero no voy a parar de buscarlo”, dijo la hermana.

