El traslado ilegal de un niño a un país diferente de su residencia habitual por uno de sus padres, vulnerando el derecho de custodia, es un fenómeno que crece gracias a la globalización. El testimonio de dos mendocinos que sufren este drama.

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Reciben cinco pedidos de restitución internacional de niños por mes

Por UNO

Por Pablo [email protected]

En el primer foro sobre Sustracción Internacional de Niños realizado en Mendoza se trató la temática. La especialista Victoria Granillo Ocampo fue clara al respecto: "En Argentina tenemos un promedio de cinco pedidos por mes de restitución".

Dos mendocinos que viven esta calvario, Mariana Paparini, mamá de Tomasso (7) y Darío Pucci, papá de Sofía (2) hablaron con Diario UNO.

El caso de Mariana

“Después de haber encontrado ayuda volví a creer en Dios”. Son las palabras que usa Mariana Paparini (33) para describir cómo vive el conflicto que pone en riesgo la estabilidad de su hijo Tomasso (7).

Mariana volvió de Italia hace tres años y medio, dejando atrás una relación conflictiva y violenta con el padre de su pequeño. “En un momento pensé: es volver o morir. Elegí lo primero”, relata.

Mariana y su hijo esperan que se resuelva legalmente el pedido de restitución que el padre italiano del niño ha presentado ante la Justicia. “El padre ha reclamado, pero ni siquiera sabemos dónde está. No llama ni siquiera para el cumpleaños de Tomi”, dice Mariana.  El centro de vida de Tomasso se encuentra en Mendoza.

Aquí tiene a sus amigos, va a la escuela y espera con inusitada ansiedad que llegue el 15 de diciembre. Ese día, Tomasso irá a la escuela de verano. No conoce el idioma italiano, sabe perfectamente de su situación y quiere quedarse a vivir en la provincia. “Como madre, quiero lo mejor para mi hijo. Y lo mejor es que no le quiten su centro de vida, que está aquí. Espero que la Justicia entienda lo mismo y lo escuche”, pide Mariana. El día a día de una madre desesperada no es nada fácil. La sensación de perder un hijo es permanente. “A todos lados a los que voy miro mucho el entorno, veo que ningún extraño se le acerque. Y es porque llevo en mi cabeza todo el tiempo el problema”, cuenta la joven madre que trabaja en una obra social.

El caso de Tomasso lleva 9 meses en proceso judicial. Mucho tiempo para una situación tan compleja. Para Mariana es muy difícil, dice que “mi hijo me pide ir a Disney y yo tengo  que explicarle que no puede salir del país”. La respuesta de Tomasso suele ser la misma: “Me quiero quedar acá, quiero ser libre”.

Reconexión de Darío y Sofía

En agosto del año pasado, el gerente de sistemas de una firma local, Darío Pucci (39), otorgó un permiso para que Sofía viajara con su madre colombiana al país cafetero. Allí, la niña pasaría unos días junto con su abuela materna. Días más tarde, Darío recibió una citación judicial en su casilla de email. Allí, su pareja le reclamaba cuota alimenticia y la tenencia de la pequeña Sofía (2). “Todo fue sin previo aviso. Vivíamos una vida absolutamente normal y de un momento a otro empezaron a desconectarme de mi hija”, explica Darío. 

Tras este episodio, Darío pudo comunicarse con la madre de Sofía sólo un par de veces, hasta que desde Colombia la familia de su pareja comenzó a desactivar todos los teléfonos. La situación se tornó desesperante para Darío y su familia. “El 12 de octubre de 2011, a las 12 de la noche, Sofía y su madre debían regresar. Aunque yo sabía que esto no iba a pasar, fui a esperarlas. A las 12.30 yo empecé los trámites en Cancillería para pedir la restitución”, relata Darío.

Finalmente, la Justicia colombiana citó al papá de Sofía para que asistiera a las audiencias y terminó entregándole a la pequeña. “Tras lo vivido pude volver a respirar”, asegura. Una vez en Mendoza, comenzóla reconexión padre-hija. 

Tanto Darío como Mariana dicen que mientras la Justicia resuelve el destino de un pequeño lo que se vive es un verdadero infierno, que también sufren los niños. Dicen que el asesoramiento es fundamental yque nunca es recomendable apartarse de los caminos que la Justicia dispone para este tipo de situaciones. “El camino puede ser largo, pero lleva a buen puerto”, señalan. 

Pasos a seguir

Un sistema que funciona. Ante una sustracción, los padres tienen un camino para la restitución. En Argentina, el Ministerio de Relaciones Exteriores atiende un promedio de 5 casos por mes. 

Qué hay que hacer

1 Denuncia ante la autoridad central. En cualquier caso, siempre la Cancillería es el primer contacto. 

2 Localización del menor. Debe determinarse el paradero cuanto antes, para no perder tiempo.

3 Solución amigable. Primera instancia a la que recurren los jueces, antes del proceso judicial.

4 Proceso judicial. Audiencias en las que las partes presentan pruebas y los menores son escuchados. 

5 Solicitud de restitución. Debe incluir datos del menor, datos del padre, de la madre y factores de derecho que justifiquen la restitución.

Excepciones a la restitución del niño

- Un reintegro puede negarse si el padre no ejercía el derecho de custodia al momento del traslado o si consintió posteriormente. 

- Si hubiera posibilidad de que la restitución importe un riesgo físico para el menor, entonces se niega. 

- Los menores siempre son escuchados. La oposición del niño a ser restituido tiene peso importante.