Lo afirmó el titular de la DGE, Jaime Correas, tras arreglar con el SUTE que los docentes sin título seguirán dando clases.

"Queremos tener el mejor docente y que la gente que está estudiando se reciba"

Por UNO

El sustento diario para el año que viene de entre 300 y 400 trabajadores de la educación, muchos de ellos con familia a cargo, quedó garantizado luego de que la Dirección General de Escuelas (DGE) y el Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE) llegaran a un acuerdo para darles continuidad por un año más a los docentes sin título que dan clases en numerosas escuelas de Mendoza, la mayoría de Nivel Medio, y cuya prestación en muchos casos permite cubrir vacantes en lugares en que otros docentes no prefieren trabajar.

El acuerdo llegó tras un áspero conflicto que se desató cuando la DGE decidió darles de baja a estos trabajadores para el 2017, lo que de entrada los dejaba sin los sueldos de los dos primeros meses del año y en muchos casos provocaba una problemática acefalía en las mesas de exámenes de febrero, según dio cuenta el propio sindicato.

Pero el acuerdo alumbró a partir de un compromiso mutuo: el Gobierno provincial habilitó la continuidad en los cargos para 2017 reconociendo el reclamo del SUTE si en los próximos 12 meses los afectados obtienen su título profesional.

Un caso especial

Los docentes sin título son una particularidad del sistema educativo mendocino.

Se trata de estudiantes universitarios de materias o áreas educativas específicas que no concluyeron sus carreras pero que por su formación están habilitados para enseñar.

Ellos consiguen un puesto como profesores cuando la DGE no logra cubrir los cargos vacantes luego de tres llamados públicos. Esas convocatorias son para docentes titulares y suplentes con el título habilitante.

Si en los tres llamados a cubrir los cargos no consiguen interesados, entonces se hace el cuarto llamado, en el que se habilita a personas idóneas aunque no tengan el título universitario. Acreditan su conocimiento con una carpeta de antecedentes.

Suelen recalar en materias donde cuesta conseguir un profesor o áreas educativas como los centros de educación para adultos, colegios en zonas marginales, educación personalizada o en un contexto de encierro.

"Un acuerdo muy bueno"

El director general de Escuelas, Jaime Correas, explicó que "en los últimos años la resolución de continuidad de la DGE era automática, lo que nos generaba una titularidad de hecho en esos puestos".

Señaló que "hay algunos que son eternos estudiantes dando clases pero nosotros planteamos poner un límite a esto porque la idea es tender a la profesionalización del docente".

Correas resumió: "Queremos tener el mejor docente y que la gente que está estudiando se reciba".

El titular de la DGE explicó que "tras los reclamos de la gente afectada y del propio gremio acordamos con el SUTE extender un año más los cargos a cambio de que regularicen su situación en ese tiempo".

El funcionario admitió que estos profesores toman cargos donde en general nadie quiere ir y elogió el pacto alcanzado: "Ha pasado algo muy bueno y el SUTE ha hecho bien en acordar porque está apuntando a una dirección virtuosa".

Desde el gremio de los docentes, la secretaria gremial, Liliana Chávez, confirmó los términos del pacto: "Después de un fuerte reclamo sindical fueron los propios afectados los que ofrecieron al Gobierno que se les diera continuidad por un año más a cambio de que en ese lapso pudieran terminar sus estudios".

Chávez recalcó que "la DGE salió al principio del conflicto con una resolución muy restrictiva de la que luego tuvieron que rectificarse. Fue una decisión apresurada porque estos suplentes cubren muchas áreas educativas necesarias y son muy importantes en el sistema".

Rescató que "lo importante es que garantizamos la continuad de unos 400 trabajadores y que el acuerdo es para todos los estudiantes de todos los niveles educativos que estaban dando clases".

Ítem aula

La madre de todas las batallas en 2016 fue el ítem aula, que el Gobierno impuso a los docentes por decreto.

El titular de la DGE, Jaime Correas, concluyó que "fue un éxito porque hubo una fuerte baja de las licencias, la gente lo ha entendido, en el resto del país quieren imitarlo".

Por su parte, Liliana Chávez lo calificó de "una extorsión", señalando que "lo que nos llega de las escuelas es que no sirvió para mejorar la calidad de la educación".