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La Clínica de Cuyo y el Hospital Español anunciaron el cobro de un diferencial de $20 promedio en consultorios.

Privados decidieron aplicarle otro arancel a los afiliados de las prepagas

Luciana Moránlumoran@diariouno.net.ar

Dos de los principales centros asistenciales privados de Mendoza anunciaron que desde hoy cobrarán un diferencial en la atención en consultorios a afiliados de seis prepagas.

Se trata de la Clínica de Cuyo y el Hospital Español, que solicitarán el pago de una suma cercana a los 20 pesos a quienes se atiendan en consultorios de distintas especialidades y tengan cobertura de OSDE (que funciona como obra social y como prepaga), Omint, Galeno, Medifé, Swiss Medical y Medicus.

En el caso del Hospital Español, el diferencial que cobrará desde hoy no afectará a los socios del centro asistencial. Tampoco se aplicará a las consultas realizadas en el servicio de guardia, tanto de adultos como pediátrica.

Por su parte, las prepagas afectadas aseguraron que absorberán el nuevo coseguro, pero los afiliados tienen que abonarlo primero en los centros asistenciales y pedir una factura, que deberán presentar para el reintegro.

El nuevo copago se suma al que aplicaron las clínicas a fines de setiembre, que contempla el pago de un diferencial de 1.000 pesos promedio para internaciones programadas por patologías clínicas (realización de estudios) y 1.500 pesos por cirugías. Estos montos se abonan por única vez, independientemente de la cantidad de días que el paciente permanezca en el centro asistencial. Los casos de urgencias, internaciones por maternidad o tratamientos crónicos están exentos.

Un mes sin soluciones

Los centros de medicina privada tomaron esta decisión luego de más de un mes de negociaciones fallidas entre las empresas y los prestadores. El reclamo es siempre el mismo: un aumento en el valor de los aranceles. Mientras las clínicas y hospitales piden un alza del 12%, la mayoría de las prepagas ofrecen un máximo de 10% y el número no cierra.

Las clínicas fundamentan que los diferenciales son una consecuencia del aumento de sueldo del 25% que se acordó este año para sus empleados y de la imposibilidad de afrontar el encarecimiento de insumos si continúan recibiendo aranceles menores al 12% por parte de las empresas de medicina paga.

A su vez, las prepagas acusan al nuevo régimen regulatorio (ley 26.682), que les impide subir el precio de las cuotas que les cobran a sus afiliados si el Gobierno nacional no lo autoriza. De hecho, el último incremento fue del 7% –pedían 15%– y se aplicó desde setiembre. En consecuencia, ese porcentaje fue el que les ofrecieron a los prestadores.

En el último año la suba promedio de las cuotas fue del 22% (9,5% en diciembre, 5% en mayo y 7% en setiembre). En diciembre se escribirá un nuevo capítulo de la discusión.

“Creo que las prepagas están presionando para que les permitan aumentar sus cuotas pero todavía tienen rentabilidad, por lo que deberían aflojar”, dijo a Diario UNO José Luis Sánchez Rivas, titular de la Aclisa –una asociación de clínicas y sanatorios privados–. En este sentido, Sánchez Rivas agregó: “El 12% ya es poco porque las clínicas están sufriendo los aumentos de sueldo y de los insumos , que se han encarecido por encima del 40%”. 

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