Por Gustavo De [email protected]
El sábado por la noche en la Redacción UNO Multimedia se sintió fuerte el impacto. No éramos muchos los que estábamos en ese momento pero fue notorio cómo la noticia del fallecimiento de Pilar González afectó a quienes estábamos cerrando la edición dominical del diario. Cualquier sonrisa, chiste y la buena onda característica de la previa de un sábado de verano de fin de año se esfumó.
Silenciosamente, periodistas de policiales, de información general y de deportes continuaron su tarea, mientras leían los sentidos mensajes que compañeros y colegas dejaban en Facebook y Twitter. La tristeza se traducía en lágrimas. Por más que todo sabían que Pilar no estaba bien y que el desenlace era inminente, nadie pudo escapar al sentimiento de dolor.
Difícil será encontrar a algún periodista de Mendoza que no se haya expresado en alguna red social. Desde quienes trabajaron con ella en radio Nihuil hasta quienes compartieron desde otros medios su profesión e, incluso, quienes apenas la conocieron, ya sea por su trabajo en LV 6 o por su militancia en defensa de los derechos de los trabajadores y en particular de las mujeres, escribieron infinidad de conceptos para homenajearla. Y si difícil es hallar a alguno que no se haya manifestado, imposible será descubrir una sola palabra que no sea un elogio para la querida Pilar.
Bueno sería reproducir aquí, por lo menos, parte de los conceptos que con tanto sentimiento han sido reflejados en el Facebook o en Twitter, pero no alcanzaría el espacio ni existiría forma para seleccionar los mejores porque la verdad es que cada uno, hasta el más simple de los mensajes, tuvo y tiene un alto contenido.
No se pueden replicar esos comentarios pero sí se puede obtener un resumen. Es impresionante y conmovedor el cariño que supo ganarse Pilar González, para muchos la Pili, para otros La Flaca o, simplemente, Pilar.
Querida, muy querida, como persona, como periodista, como profesional, como trabajadora, como luchadora... Esta mujer ha dejado marcado un camino que muchos van a seguir.
Pilar González no ha pasado en vano por la vida. Lo saben su familia, sus compañeros de trabajo, sus amigos, los que militaron con ella en las luchas de los trabajadores de prensa, sus colegas, sus entrevistados y el público que la escuchaba. Se ganó lo que todo el mundo quisiera ganar: respeto y admiración.



