La polémica por los presos mendocinos y la posibilidad de que más de 800 queden libres, provocó que Xumek, la ONG que promovió una sentencia de la Corte por la cual esta les puso plazos perentorios a los fiscales y jueces de Garantías para resolver la situación de los reos y los detenidos de todos los días, pidiera separar a tres jueces supremos.
El miércoles, la Suprema Corte de Justicia, deberá evaluar si hace lugar al pedido del procurador Rodolfo González para ir a la Corte nacional y suspender la aplicación de la sentencia o rechazar el planteo.
Sin embargo, antes deberá decidir la integración del tribunal plenario, ya que el penalista Diego Lavado, uno de los firmantes en el hábeas corpus, solicitó que fueran apartados para votar en esta definición los supremos Pedro Llorente, Herman Salvini y Mario Adaro.
Ninguno de los tres expidió su voto en la sentencia principal porque estaban de licencia, por lo cual el fallo fue aprobado en plenario por cuatro votos a cero.
El penalista Lavado, tras el planteo de la Procuración, pidió el apartamiento del trío de supremos por haber recibido al gobernador Alfredo Cornejo y al procurador Rodolfo González en el encuentro en que ambos cuestionaron la legalidad y los efectos de la sentencia.
Lavado acompañó acordadas de la propia Suprema Corte que señala que los miembros del tribunal no pueden ignorar a una parte interesada reuniéndose con la otra.
Llorente, Salvini y Adaro nunca convocaron a Xumek, razón por la que ahora el abogado penalista exigió que sean apartados de la polémica.


