Mendoza Lunes, 24 de septiembre de 2018

Pescarmona: "De Vido decía que necesitábamos un socio"

El ex dueño de IMPSA y uno de los empresarios procesados por los pagos al kirchnerismo, habló del escándalo.

Enrique Pescarmona, el empresario mendocino ex dueño de IMPSA, es uno de los procesados en el caso de los cuadernos de las coimas durante el kirchnerismo. Diario Perfil lo entrevistó y esta es una parte de la conversación con el director periodístico Ricardo Fontevecchia publicada en la edición dominical.

—El ex CEO de IMPSA, Rubén Valenti, estuvo detenido varias semanas antes de que usted se presentara a declarar. ¿Por qué no lo hizo antes, ahorrándole ese tiempo de presión, como hizo Calcaterra con el ex CEO de Iecsa?

—Valenti no era CEO, era el vicepresidente de la compañía. Se ocupó 18 años de Asia. Es un gran trabajador y un tipo de primera.

—¿Por qué esperó cuatro semanas para presentarse?

—Tenía una reunión fijada con el primer ministro malayo que no se podía cambiar para el viernes 4 de octubre. Rubén, que es muy testarudo, quería declarar que no era culpable. No había forma de convencerlo, hasta que yo llegué. Valenti es un tipo fantástico, trabajó toda su vida como un negro. Es un trabajador incansable. Se levanta a las 7 y trabaja hasta las 12. Es muy insistente y a veces se pasa.

— ¿Por qué en el caso de Techint alcanzó con que se arrepintiera uno de sus directivos sin que lo tuviera que hacer su dueño, Paolo Rocca, y en su caso no alcanzaba con que se arrepintiera Valenti?

— Es fantasy fiction. Yo no sabía qué quería hacer Valenti, porque estaba lejos y enfocado en conseguir otros contratos. Ir a Malasia a mi edad no es fácil. Hay 12 horas de diferencia.

—Vuelvo a preguntarle. ¿Encuentra una diferencia en el caso de Techint y el suyo? En el caso de Techint alcanzó con que fuera Betnaza y en el caso de Impsa tuvo que ir usted.

— No sé si era necesario o no. Lo hice porque creo que siempre el presidente de una compañía es el último responsable. No se puede juzgar a los otros porque es fantasy fiction. Yo no soy quién para juzgar a nadie. Techint es una gran compañía, Paolo Rocca es un gran empresario.

—¿Puede haber un trato preferencial con Techint por la importancia de su inversión en Vaca Muerta?

—¡Pregúntele a los jueces! Es evidente que Vaca Muerta, para Argentina, es estratégico. Es la solución del problema energético de la Argentina, el cual lo tenemos gracias a los señores K.

—¿Hay alguna injerencia de Cambiemos en la causa: acelerar o demorar o hacer foco o no en ciertos empresarios?

—No parece.

—Relate los encuentros que tuvo con Julio De Vido, cuando le dijo que, para tener obra pública, usted necesitaba un socio.

—El vino un día a cenar, se invitó. Yo estaba de acuerdo. Al principio empezó bien, pero cuando llegó el tiempo de los postres empezó a decir que necesitábamos un socio. Le dije que nosotros no necesitábamos un socio. Uno de mis hijos le dijo que ya teníamos un socio en Paraguay, que la plata la poníamos nosotros, que teníamos el conocimiento, podíamos financiar el proyecto y le íbamos a resolver un problema de energía a Argentina. Cuando mi hijo le explica eso, el señor se enoja, le dice "pendejo de mierda" y se retira enojado.

—En su declaración usted sostuvo que insultó fuertemente a su hijo Lucas.

—Sí, lo insultó. Nosotros somos educados. Podemos ser apasionados, pero no somos maleducados.

—¿Amenazó de muerte a sus hijos?

—Sí. A uno le dijo: "Pendejos como vos aparecen después en un arroyo".

—¿Cree que debe limpiar el apellido Pescarmona y dar explicaciones?

—Sí, por eso se lo estoy explicando.

—¿Teme ir preso?

—No. Mientras que no haya garrapatas...