Por Marcelo Arce
El viaje está previsto a partir del 20. En Caracas, intentará que la Corporación Andina de Fomento financie obras de la empresa de agua a largo plazo. El déficit previsto es de 59 millones y la tarifa podría subir antes de fin de año.
Pérez irá a Venezuela en busca de un salvataje financiero para Aysam
Francisco Pérez utilizará su próxima gira a Venezuela también para intentar financiar las obras a largo plazo de AYSAM, la empresa de agua mendocina, que desde marzo de 2011 tiene autorizada la toma de 160 millones de dólares, de los cuales hasta hoy no ha obtenido nada y ya tiene previsto un déficit de $59 millones para el año próximo.
Según se confirmó ayer, el gobernador mendocino estará en Caracas con el presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Enrique García, con quien intentará cerrar el financiamiento de ese banco multilateral para obras de saneamiento a partir de 2013 o 2014.
La Corporación Andina de Fomento es una entidad de desarrollo regional que tiene una estructura muy similar a la del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y sus principales accionistas son Bolivia, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. Desde 1970 financia proyectos de infraestructura (en Mendoza aportó para la construcción del paso Pehuenche) y en los últimos años también agregó a su cartera préstamos para obras de saneamiento.
A partir del 20, Pérez encabezará una delegación de empresarios y funcionarios mendocinos que viajará a Venezuela, donde intentará captar inversiones para el rubro energético y buscará ampliar los mercados para los productos locales (ver suplemento Negocios y Economía). Pero también sumó a su agenda la búsqueda de aportes financieros para AYSAM.
Según ratificó ayer el titular de la empresa de agua y saneamiento, el déficit previsto para el año próximo es de $59 millones, mientras se retrasa la actualización tarifaria que iba a estar en vigencia desde junio y que se aplicaría a fin de año.
“La realidad es que AYSAM está muy mal, aunque tenemos todas las herramientas legales y jurídicas para sacarla adelante. ¿Cómo estamos hoy? Yo diría que en cuanto a la calidad de agua, nos sacamos un 10. Pero si hablamos de la red, sacamos un 7, y si hablamos de las cloacas, apenas si llegamos a un 5”, expresó Luis Bhöm, el titular de la empresa estatal.
Una empresa en crisis
En marzo de 2011, meses después de la reestatización, la Legislatura autorizó a AYSAM a endeudarse en U$S160 millones y el gobierno de Celso Jaque planteó un cronograma de inversión por etapas en un período de diez años: en los primeros dos el dinero iba a ser destinado a obras de emergencia. Pero esto todavía no comenzó: AYSAM, desde la gestión anterior, tiene en cola de espera en el ministerio de Economía de la Nación la autorización de dos préstamos (por $70 millones en total) del Banco Hipotecario y del Banco Patagonia, que están pautados para obras y para mejorar el sistema operativo como único financiamiento seguro de ese paquete.
El viernes, Bhöm cerró el proyecto de presupuesto para el año próximo, que contiene un déficit de $59 millones que, sin capacidad de financiamiento, deberá ser cubierto con un incremento de tarifas o con subsidios o con una combinación de ambos.
Este nuevo rojo se suma al que viene acumulando la empresa desde que volvió a manos del Estado. Durante 2010 superó ampliamente el déficit previsto de $35 millones, en 2011 los números no cerraron en más de $22 millones y este año se preveía que faltarían $11 millones. Pero la cifra es mayor.
AYSAM también por ley tiene autorizados tres incrementos tarifarios paulatinos desde marzo de 2011. Pero de ellos se aplicó sólo uno hasta el momento y fue durante la gestión de Celso Jaque, hace ya casi un año.
El Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) terminará en las próximas semanas una auditoría para establecer un nuevo cuadro tarifario, aunque en la empresa señalan que las subas deberían rondar entre el 27% y el 32%, y que podría aplicarse antes de que termine 2012.
Sin embargo, esta decisión quedará en manos de Pérez que podría ampliar la cantidad de subsidios para que el golpe en el bolsillo sea menor.