El intendente de la Ciudad de Mendoza habló del momento que atraviesan la provincia y el país, de su situación personal y de las elecciones para concejales del domingo 30.

Para Víctor Fayad, hoy “la calle es de los malandrines”

Por UNO

Carlos Herná[email protected]

“Estoy fundido”, dice apenas recibe en su despacho a Diario UNO para mantener una entrevista. Es que Víctor Fayad venía de hacer gestiones en Buenos Aires para concretar la conexión de las calle Godoy Cruz con Sáenz Peña y el proyecto que dará una solución habitacional a 1.103 familias en el marco del plan Procrear. El trajín y su frágil salud, sin embargo, no lograban ocultar su satisfacción por el avance de los proyectos largamente anhelados.

–Lo siguen tratando bien en la Casa Rosada…

–Siempre han sido respetuosos conmigo. Tanto peronistas como radicales de todo el país me tienen afecto. Construí muy buenas relaciones cuando fui diputado nacional y eso ayuda para avanzar en las gestiones. Hacía diez meses que no iba a Buenos Aires; en realidad, no le guardo buenos recuerdos por lo que pasó en 2001.

–Usted también la pasó mal…

–Yo viví un incidente muy desagradable en la Peatonal de Mendoza que fue armado. La gente quería linchar a los políticos…En fin, pero desde el ´83 soy el único que se mantiene en funciones, siempre por elecciones, nunca por un decreto.

–¿Cómo ve el país ahora?

–Las cosas pueden que no estén tan bien como dice el Gobierno, pero tampoco están tan mal como dice la oposición. Hay muchos sectores que han mejorado sustancialmente su calidad de vida. Por supuesto, me preocupan la inseguridad y la pobreza. Y con la explosión demográfica se han ido “salvajizando” sectores altos, medios y bajos en un clima de violencia.

–¿Es una crisis de valores?

–Uno de los temas que están faltando en esta democracia renga es que el Estado de derecho implica un sometimiento del colectivo social y del individuo a las leyes. Se vulneran derechos de los demás, el derecho de circular…No se ha encontrado todavía una forma de resolver los conflictos. Mendoza ha sido un caos los últimos días. Siempre hay razones, como la inflación, pero mire lo que pasó con el hombre que arrojaron desde arriba de un puente. No tiene que haber impunidad y se debe actuar con la ley y el derecho.

–¿Tiene expectativas con lo que resta del mandato de Francisco Pérez?

–Con el gobernador hemos avanzado, compartido obras. A lo mejor las cosas no le van tan bien, pero es muy laborioso, movedizo y bien intencionado. Lo eligió el pueblo y eso es sagrado. Por otro lado soy el intendente que más reproches judiciales ha formulado. Estoy reclamando regalías y una sobretasa por coparticipación porque la Capital tienen 115 mil habitantes y vienen 450 mil personas todos los días.

–¿Su relación con Pérez le ha valido críticas?

–El error que cometen conmigo algunos diarios o periodistas es que me quieren señalar con quién me tengo que pelear. ¿Qué quieren, que me lleve a las patadas con el gobernador? No es mi forma de ser. Yo tengo el debate duro y la lengua filosa pero elijo yo. Las relaciones institucionales son exclusivas del intendente y por una actitud partidaria no voy a perjudicar a aquellos con quien tengo un contrato electoral, mis vecinos. Algunos se molestan porque tenían concesiones eternas y extorsionan con algún medio de comunicación. Pero nadie puede decir que ésta no es una gestión transparente. Cuando tienen una actitud hostil se olvidan que cada dos años nos sometemos a que los vecinos digan si vamos bien.

–¿Qué se juega en la elección de concejales?

–Nosotros no tenemos un candidato, somos un equipo, con un proyecto completo. Aspiro a renovar las cuatro bancas para manejarme con holgura, porque no hay una oposición inteligente que traiga ideas viables, sólo son  críticas permanentes, saltan como leones. Afortunadamente, los radicales hemos armado una lista de unidad y eso es un plus.

–¿Qué asuntos tiene pendientes?

–Soy un obsesivo de ver qué más podemos hacer, se me ocurren cosas, las llevo adelante, consulto con mis técnicos. Abrir la calle Godoy Cruz hacia el oeste de la Ciudad fue un sueño, hace tiempo metimos las máquinas y nos corrieron a palos, casi nos prendieron fuego. Hemos hecho más de 400 cuadras, inclusión social, ahora vamos a instalar en los paseos públicos más de 2.500 luminarias con tecnología LED. No es fácil gobernar esta ciudad a la que vienen 250.000 autos, porque el transporte público no es satisfactorio. El metrotranvía es un avance, también las bicisendas. Y mejorar la limpieza responde a una verdadera revolución cultural, viene mucha gente de todos lados y tiran de todo. Nosotros limpiamos, pero el otro debe ayudar cuidando.

–¿La seguridad es un tema municipal?

–Nosotros nos involucramos y trabajamos muy bien con la policía. Somos la ciudad en el país que tiene más cámaras en proporción a la población. Hay como un tsunami de delincuencia sobre la policía y la calle es de los malandrines. El problema es de todos los niveles del Estado y los municipios podrían colaborar como hacemos nosotros que no distraemos a la policía con incidentes de tránsito menores, y hay tantas infracciones que el sistema se puede solventar a sí mismo.