El 4 de abril de 2013 estaba en el parque San Martín con sus amigos cuando unos jóvenes se acercó a ellos, dispararon al azar y se robaron un auto. La bala impactó en la cabeza de Pablo, quien logró revertir el pésimo pronóstico que tenía.

Pablo Quiavetta, el hombre que hace un año vive con una bala en la cabeza luego de ser atacado en el Parque

Por UNO

Por Soledad [email protected]

A un año de recibir un balazo en la cabeza y sobrevivir para contarlo, Pablo Quiavetta escribió una carta para contar su experiencia, su vivencia de ese terrible hecho que le cambió la vida para siempre y para expresar su opinión al respecto.

Ocurrió en la madrugada del 4 de abril de 2013 cuando Pablo, en aquel momento con 29 años, estaba con un grupo de amigos en la calle del lago, a pocos metros del Club Regatas, en el parque San Martín, donde tres jóvenes armados se acercaron a ellos.

Uno de ellos disparó al azar y los tres escaparon en el VW Vento de uno de los amigos de Pablo, que tras una persecución con la Policía dejaron abandonado en calle Lencinas, de Ciudad, y escaparon sin dejar rastros.

Mientras tanto, Quiavetta fue llevado hasta el Hospital Central tras haber recibido el balazo en su cabeza. Los médicos tenían el peor de los pronósticos para Pablo debido al severo daño que habría causado el proyectil. Pero sorprendentemente a los tres días despertó y comenzó su camino para recuperarse.

“En terapia tuve un flash auditivo y escuchaba cómo hablaban de que tenía un balazo en la cabeza mientras yo sentía mi respiración profunda y rápida”, fue uno de los recuerdos que tuvo.

Pablo era perforista minero y esperaba un llamado de Brasil para ir a trabajar, cuando este hecho le cambió la vida para siempre.

Se casó en enero de 2013 con Xiomara (23), quien estaba embarazada de seis meses de Angie. Ella estuvo a su lado incondicionalmente y mantenía una fe única para que su esposo se recuperara y pudiera tener en brazos a su hija cuando naciera.

La causa quedó en manos del fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello, pero a un año del hecho aún no hay ningún detenido.

La carta de Pablo

Sres. Lectores:

Hoy se cumple un año desde aquella madrugada del 4 de abril del 2013. Un año incomparable, un año que quedará marcado en mi vida y en la de muchos seres queridos. Como también en la memoria de tanta gente “INOCENTE”, que como yo, cayeron en manos de la delincuencia. En manos de aquellos que andan con total libertad convertida en libertinaje, haciendo y deshaciendo de nuestras vidas lo que quisieran.

Gracias a “Dios” hoy estoy VIVO. Tanto mi lucha como la de mi familia ha sido incansable, volver a nacer no es cosa fácil ni de todos los días. Saber que tenés un cuerpo y no poder moverlo, tener boca y no saber ni qué hacer con un poco de agua dentro de ella. Intentar hablar y ver que ni una “A” me salía. Eso tampoco ha sido cosa fácil para mí. Hoy es un verdadero milagro encontrarme como estoy. Un verdadero milagro haber podido presenciar en silla de ruedas y con una bala en mi cabeza el nacimiento de mi hija y poder ayudar a mi esposa en ese gran trabajo que realizan las mujeres al dar a luz. Hoy me encuentro en un 75% de mi motricidad que “aun me falta” y quiero que sepan que NO voy a bajar mis brazos. Hoy esta lucha ya no es más solo por mí. Sino por toda la sociedad Mendocina. Y que todos volvamos a salir seguros a las calles y disfrutar de nuestros espacios verdes como lo es el Parque Gral. San Martín. Hoy hay leyes que nos amparan como lo es la Ley 7.841 de defensa a “víctimas INOCENTES de delitos violentos”.

Muchas gracias a todas las personas que oraron por mí y mi familia, a todas las personas que se sumaron a esta causa y que hasta el día de hoy están a mi lado. No solo mi familia, mi incondicional esposa e hija a quienes en esta oportunidad quiero ¡felicitar y desearle un feliz aniversario ya que hoy cumplimos un año y tres meses de casados y decirles que las amo y que soy muy feliz al compartir el día a día junto a ellas!, sino que también a amigos, a los chicos de asistencia a las víctimas que hacen un tremendo esfuerzo por lograr mi traslado a mi recuperación y ayuda psicológica.

Los delincuentes saben que nuestro sistema es totalmente vulnerable, permisivo y que con su corta edad no se los puede tocar ni reprimir. “Son excarcelables”, son inimputables, son adolescentes que no tienen idea de lo que es la “ETICA, la MORAL”, ni mucho menos saben el valor de la “VIDA”. Creo que así como ahora desde los 16 años pueden votar también deberían de entrar a la cárcel. Si se los ve como tan maduros como para poder votar a nuestros dirigentes entonces también son maduros para saber el daño se hace con un arma tanto blancas como de fuego y el mal que el uso de estas trae a nuestras vidas.

Esto NO se aprende en la calle, esto viene desde un principio, desde un comienzo, desde “LA FAMILIA”. Estos “VALORES” se aprenden desde bien abajo. No te los enseña un amigo que te incita a drogarte, no te lo enseña el tipo que te vendió un arma, ni siquiera el capito del barrio, ese que se hace “CARTEL” por un par de delitos cometidos. Estos valores, te los enseñan tus padres, hermanos, abuelos, tíos. De nada sirve una base inestable y sin “PRINCIPIOS”, de nada sirve que los padres sean un problema para la sociedad, que sean chorros o narcos y el hijo siga los pasos del padre. Ya que el hijo teniendo ese tipo de “ESCUELA” termina siendo peor que el mismo padre.

Pero no solo son chorros y narcos los mal socializados. Cabe incluir a los “coimeros”, tanto los que reciben como los que dan y no dejemos afuera de esto a los llamados “GUANTES BLANCOS”. ¿Qué cantidad de gente estará incluida en estos grupos no? ¿Será tan difícil mantenerse en pie “DIGNAMENTE” ante tanta corrupción? ¿Cómo hacen para dormir estas personas? ¿Qué les trae “PAZ” a sus cabezas? ¿Cuál es la solución a esto?

Creo que si se trabajara con “VOCACIÓN Y PROFECIONALISMO” sería muy distinto todo. Cambiaría el sistema gubernamental y educacional ya que se pensaría en un bien común y no solamente propio o para algunos pocos. Y de allí cambiarían las leyes, serían más justas, más apropiadas a este tipo de sociedad tan cambiante y desigual y que cada vez tira más a los inadaptados que a las personas de bien. Esto es lo que me ha dejado este año tan complicado y de tanta lucha y que ruego a Dios que cambie. Nunca voy a bajar los brazos, y voy a luchar o por lo menos “INTENTAR” colaborar para tener una mejor sociedad y más justa.

Quiero agradecer también a los medios de comunicación que sin ellos yo solo sería uno más del montón de las tantas víctimas que esta Mendoza tiene. Gracias por cumplir su palabra Sr. Carlos Aranda.

A esto, quiero sumarle un pedido: 1° Permiso a Victor Fayad, el Intendente de capital, para hacer un monumento a las VÍCTIMAS INOCENTES DE DELITOS.2° A artistas pintores de Mendoza para hacer un mural.

3° A todas esas personas que desde aquel 4 de Abril de 2013 rezaron por mí, que ahora lo hagan por aquellos que nos hacen daño, para que retomen un buen camino y dejen de delinquir y de mal obrar.

Mil gracias. Pablo M. Quiavetta.

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Xiomara y Angie, la familia de Pablo Quiavetta.
Xiomara y Angie, la familia de Pablo Quiavetta.
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Pablo pudo presenciar el nacimiento de su hija.
Pablo pudo presenciar el nacimiento de su hija.
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El proyectil rompió su cráneo y espera ser operado.
El proyectil rompió su cráneo y espera ser operado.
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Esa es la bala que le cambió la vida para siempre.
Esa es la bala que le cambió la vida para siempre.
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Pablo con su hija Angie.
Pablo con su hija Angie.
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